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No es una película fácil de ver ni de digerir, más bien de esas que te dejan en silencio cuando termina. Todo se desarrolla de una forma muy contenida, casi minimalista, centrado en un solo espacio y en voces que cargan con un peso enorme.
No necesitas ver nada explícito para sentir el horror, porque todo llega a través del sonido, las pausas y esa tensión constante que no te suelta. Las interpretaciones son muy sobrias, sin dramatizar de más, y justo por eso resultan aún más reales. Es un cine muy directo, casi como un testimonio que no quiere que olvides lo que estás escuchando.
No es para ver por pasar el rato, es de esas que te obligan a parar y asimilar, y se te queda rondando bastante tiempo después.
Empieza de una forma durísima y prácticamente no te suelta hasta el final. Todo gira en torno a una situación límite que te deja con un nudo en el estómago y te obliga a escuchar el horror desde la distancia, sin poder hacer nada. Lo que más impacta es esa sensación de abandono total, de ver cómo la violencia se vuelve algo casi cotidiano para quienes la ejercen y cómo las víctimas quedan completamente desprotegidas. La peli no intenta suavizar nada ni ofrecer consuelo fácil, más bien te lanza de frente a la brutalidad humana y a la frialdad con la que se puede tratar la vida de gente inocente. Es incómoda, muy cruda y a ratos cuesta creer que algo así pueda pasar, pero justo por eso mismo resulta tan potente y necesaria, porque no deja espacio para mirar hacia otro lado.
Críticas: 3
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9
Excelente película muy dura de ver sobre todo al saber que parte de lo que se muestra y escucha en pantalla no es ficción, si no documental.
El ritmo trepidante del film no descansa y te deja un nudo en la garganta.
Creo que ésta cinta es un bien social.
La fotografía no es gran cosa pero tampoco se le puede pedir mucho a un film donde todo transcurre en oficinas.
Sumamente recomendable!
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