Aunque visualmente es muy atractivo y logra concienciar sobre la difícil situación de los pangolines, el documental no termina de funcionar del todo como relato naturalista. Da la sensación de que todo está demasiado preparado, como si el vínculo con el animal estuviera planificado desde el inicio para encajar en una estructura emocional muy concreta. En lugar de dejar que la historia surja de forma orgánica, se nota un enfoque más centrado en el cuidador que en el propio pangolín, lo cual resta autenticidad al conjunto. Es valioso que se dé visibilidad a una especie tan desconocida, pero a veces parece más un retrato personal disfrazado de documental de naturaleza.
WillSnift
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Aunque visualmente es muy atractivo y logra concienciar sobre la difícil situación de los pangolines, el documental no termina de funcionar del todo como relato naturalista. Da la sensación de que todo está demasiado preparado, como si el vínculo con el animal estuviera planificado desde el inicio para encajar en una estructura emocional muy concreta. En lugar de dejar que la historia surja de forma orgánica, se nota un enfoque más centrado en el cuidador que en el propio pangolín, lo cual resta autenticidad al conjunto. Es valioso que se dé visibilidad a una especie tan desconocida, pero a veces parece más un retrato personal disfrazado de documental de naturaleza.
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