“María, ¡me muero!“ llega con la promesa de una comedia diferente, que se adentra en temas como la salud mental pero con un enfoque ligero y cargado de humor negro. La trama gira en torno a un hombre hipocondríaco, interpretado por Ricardo Fastlicht, cuya enfermedad afecta su relación con su pareja, María, a quien da vida Natalia Téllez. La película tiene un toque fresco y, en algunos momentos, logra arrancar una sonrisa, pero también se siente algo coja en otros, especialmente cuando trata de mezclar el humor con temas más serios como la ansiedad y las relaciones personales.
Aunque los actores cumplen bien con sus papeles, hay algo en el guion que no acaba de cuajar del todo. El personaje de Fastlicht tiene potencial, pero el filme se queda a medio camino entre la comedia y la reflexión. Hay detalles que podrían haberse profundizado, sobre todo en el tema de la hipocondría y su impacto, pero al final todo se queda en una superficialidad que no termina de conectar del todo con el espectador. “María, ¡me muero!“ es una película entretenida para pasar el rato, pero no esperes mucho más.
Miopía
5
“María, ¡me muero!“ llega con la promesa de una comedia diferente, que se adentra en temas como la salud mental pero con un enfoque ligero y cargado de humor negro. La trama gira en torno a un hombre hipocondríaco, interpretado por Ricardo Fastlicht, cuya enfermedad afecta su relación con su pareja, María, a quien da vida Natalia Téllez. La película tiene un toque fresco y, en algunos momentos, logra arrancar una sonrisa, pero también se siente algo coja en otros, especialmente cuando trata de mezclar el humor con temas más serios como la ansiedad y las relaciones personales.
Aunque los actores cumplen bien con sus papeles, hay algo en el guion que no acaba de cuajar del todo. El personaje de Fastlicht tiene potencial, pero el filme se queda a medio camino entre la comedia y la reflexión. Hay detalles que podrían haberse profundizado, sobre todo en el tema de la hipocondría y su impacto, pero al final todo se queda en una superficialidad que no termina de conectar del todo con el espectador. “María, ¡me muero!“ es una película entretenida para pasar el rato, pero no esperes mucho más.
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