Mary Pickford, en su primigenia edad dorada, protagoniza la primera versión fílmica del cuento, del que destacamos muy especialmente, cuatro escenas: La primera de ellas, cuando las hermanastras van a pedir ayuda a la cabaña de una bruja, y ella les engaña dándoles un remedio que no funcionará, mientras los familiares demonios dan saltitos alrededor. Otrosí, la segunda, más obvia, la conversión de las calabazas en carroza, según el cine de trucajes de la época.
Luego, como tercer gran momento, y casi diríamos que el mejor… un instante onírico tras el regreso del baile: Cenicienta se atormenta soñando con un reloj extraño, tras no haber podido cumplir con la condición de su madrina. Por último, como cuarto, un rasgo de humor en la despedida : Al final, en paseando con el príncipe por los jardines, la prota vuelve a asustarse por cuenta de la hora fatídica en el reloj de la torre… cuando ya no tiene nada que temer.
Pedro Otero Serrano
9
LA CENICIENTA (James Kirkwood, 1914) - * * * * *
Mary Pickford, en su primigenia edad dorada, protagoniza la primera versión fílmica del cuento, del que destacamos muy especialmente, cuatro escenas: La primera de ellas, cuando las hermanastras van a pedir ayuda a la cabaña de una bruja, y ella les engaña dándoles un remedio que no funcionará, mientras los familiares demonios dan saltitos alrededor. Otrosí, la segunda, más obvia, la conversión de las calabazas en carroza, según el cine de trucajes de la época.
Luego, como tercer gran momento, y casi diríamos que el mejor… un instante onírico tras el regreso del baile: Cenicienta se atormenta soñando con un reloj extraño, tras no haber podido cumplir con la condición de su madrina. Por último, como cuarto, un rasgo de humor en la despedida : Al final, en paseando con el príncipe por los jardines, la prota vuelve a asustarse por cuenta de la hora fatídica en el reloj de la torre… cuando ya no tiene nada que temer.
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