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“El Imperialismo, fase superior del capitalismo”.
El italiano Gillo Pontecorvo es uno de los genios del cine político. En los convulsos, idealistas y politizados años 70s rodó un puñado de filmes ( La batalla de Argel, Operación Ogro y Quemaida) que se volvieron clásicos en la forma de abordar temas sociales polémicos (el colonialismo, el imperialismo, la revolución social) y que estaban en el centro del debate en ese momento.
En 1968 Marlon Brando había rechazo uno tras otro los proyectos que le habían propuesto, hasta que le llegó la propuesta de Pontecorvo de viajar a Cartagena, Colombia y rodar “Quemaida”, un drama con mensaje anticolonialista, que le encantó al actor, y que pasaba perfectamente como un film de época y aventuras. El film funcionó bien en taquilla, gracias a la presencia magnética de Brando y a su fascinante historia de descolonización/nueva colonización común a cualquier país de AL o del tercer mundo, y a la forma de cómo operan las potencias coloniales, sus manipuladoras estrategias políticas, sus intereses económicos, sus sinuosos discursos demagógicos.
Durante el rodaje, Brando y Pontecorvo, con dos poderosos egos, pasarían peleando y discutiendo por quítame estas pajas, pero rodarían un estupendo film, políticamente pedagógico, con un fuerte mensaje, rodado en unos años en que se pensaba que el cine, y el arte en general, podían ayudar a reflexionar al espectador y hacerlo tomar conciencia de la necesidad de transformar el mundo.
Muy buena película, en la que se critica ferozmente la época del colonialismo y cómo las revoluciones son aplastadas. Magníficas interpretaciones, destacando la de Marlon Brando. También es de destacar la dirección de Gillo Pontecorvo y la ambientación tan cuidada.
Críticas: 3
LorraineWarren
7
Se nota desde el principio que tiene un tono muy político y con intención de decir cosas sobre el colonialismo y la situación humana, algo que encaja bastante con Marlon Brando y su forma de pensar en aquella época, muy metido en temas sociales y todo eso.
La historia no empieza como una típica aventura sino con la llegada de un inglés que parece normal pero en realidad viene con planes bastante calculados para provocar cambios en una isla dominada por otros, moviendo a la gente casi como piezas. Poco a poco se ve cómo manipula a un trabajador local para convertirlo en líder rebelde y también se rodea de otros personajes con ambiciones, enseñándoles y guiándolos hacia una revuelta que en el fondo sirve a intereses externos.
Brando está muy bien en ese papel de hombre educado pero frío y práctico, no es el típico malo sino alguien con objetivos claros aunque cueste lo que cueste, y su actuación recuerda a otros personajes suyos parecidos, con ese aire tranquilo pero firme. Es una peli bastante política y a veces lenta, pero interesante si te gusta el cine con mensaje.
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