Big Boys es una película que, con su título llamativo y su historia sobre el descubrimiento de la identidad, podría parecer una más de esas películas sobre adolescentes que nos hablan de salir del armario. Pero, sorprendentemente, esta película dirigida por Corey Sherman se aleja de lo común. La historia sigue a Jamie, un chico de 16 años, que empieza a sentir algo por Dan, el novio de su prima. Lo interesante es que, en lugar de centrarse en un gran drama o conflicto, el filme se enfoca en esos momentos pequeños y silenciosos, donde la emoción se ve en una mirada o en una sonrisa. La actuación de Isaac Krasner, quien interpreta a Jamie, es brillante, llena de detalles y con una naturalidad que te hace conectar con su personaje de inmediato.
Lo que realmente destaca de Big Boys es lo tranquila que es, y cómo consigue transmitir esa tensión interna de Jamie sin forzar nada. Mientras él va descubriendo sus sentimientos por Dan, también tiene que lidiar con sus relaciones familiares y con su hermano, Will, con quien parece que la conexión se ha perdido por la adolescencia. Pero, a través de algunos momentos sencillos y divertidos, la película nos muestra cómo aún hay algo de la niñez que sigue ahí, esperando salir a flote. Además, personajes como la prima Allie o incluso Erika, una chica que también tiene sus propios miedos y deseos, ayudan a que la historia tenga más capas y nos haga pensar en la complejidad de las relaciones.
La cinta tiene una estética muy cuidada, con una cinematografía que resalta los paisajes tranquilos y una banda sonora suave que acompaña perfectamente las emociones de los personajes. Big Boys no necesita de grandes escenas o giros dramáticos para tocarte el corazón; con su ritmo calmado y la forma en que transmite esas sensaciones de juventud, nos recuerda a esos veranos que parecen no acabar nunca, pero que sabemos que, al final, se van volando.
NaturalezaViolenta
7
Big Boys es una película que, con su título llamativo y su historia sobre el descubrimiento de la identidad, podría parecer una más de esas películas sobre adolescentes que nos hablan de salir del armario. Pero, sorprendentemente, esta película dirigida por Corey Sherman se aleja de lo común. La historia sigue a Jamie, un chico de 16 años, que empieza a sentir algo por Dan, el novio de su prima. Lo interesante es que, en lugar de centrarse en un gran drama o conflicto, el filme se enfoca en esos momentos pequeños y silenciosos, donde la emoción se ve en una mirada o en una sonrisa. La actuación de Isaac Krasner, quien interpreta a Jamie, es brillante, llena de detalles y con una naturalidad que te hace conectar con su personaje de inmediato.
Lo que realmente destaca de Big Boys es lo tranquila que es, y cómo consigue transmitir esa tensión interna de Jamie sin forzar nada. Mientras él va descubriendo sus sentimientos por Dan, también tiene que lidiar con sus relaciones familiares y con su hermano, Will, con quien parece que la conexión se ha perdido por la adolescencia. Pero, a través de algunos momentos sencillos y divertidos, la película nos muestra cómo aún hay algo de la niñez que sigue ahí, esperando salir a flote. Además, personajes como la prima Allie o incluso Erika, una chica que también tiene sus propios miedos y deseos, ayudan a que la historia tenga más capas y nos haga pensar en la complejidad de las relaciones.
La cinta tiene una estética muy cuidada, con una cinematografía que resalta los paisajes tranquilos y una banda sonora suave que acompaña perfectamente las emociones de los personajes. Big Boys no necesita de grandes escenas o giros dramáticos para tocarte el corazón; con su ritmo calmado y la forma en que transmite esas sensaciones de juventud, nos recuerda a esos veranos que parecen no acabar nunca, pero que sabemos que, al final, se van volando.
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