¡Pero bueno! Pensé que el cine de artes marciales no volvería a llamar mi atención. ¡Ingenuo de mí!
Ya, ya. Nada nuevo bajo el sol. Y es imposible no compararla con otros títulos legendarios. Ahí, amigos míos, es donde está lo bueno de The Last Kumite. Porque a cada minuto, ya sea por su producción, coreografías o rostros entrañables, nos hace volver hacía atrás, a esa época donde las películas “de karate“, además de un pasatiempo habitual, eran ley.
La historia es bien simple; un grupo de luchadores de diferentes disciplinas, son presionados para participar en un campeonato clandestino.
Los personajes son carismáticos y las escenas de lucha no están mal, que es lo único que se exige en este tipo de películas.
Tenemos caras conocidas, como la maravillosa Cynthia Rothrock, Michel y Abdel Qissi y al gran Matthias Hues en el papel de supervillano mafioso. ¡Poca broma! Aunque ya no estén para demasiada acción, su sola presencia sigue siendo imponente (Michel Qissi apenas dice dos palabras, pero su mirada habla por sí sola).
Sin ser una joya, me hizo pasar un buen rato y recuperar la fe en este género. Ya es más que suficiente.
CORROSIVO
7
¡Pero bueno! Pensé que el cine de artes marciales no volvería a llamar mi atención. ¡Ingenuo de mí!
Ya, ya. Nada nuevo bajo el sol. Y es imposible no compararla con otros títulos legendarios. Ahí, amigos míos, es donde está lo bueno de The Last Kumite. Porque a cada minuto, ya sea por su producción, coreografías o rostros entrañables, nos hace volver hacía atrás, a esa época donde las películas “de karate“, además de un pasatiempo habitual, eran ley.
La historia es bien simple; un grupo de luchadores de diferentes disciplinas, son presionados para participar en un campeonato clandestino.
Los personajes son carismáticos y las escenas de lucha no están mal, que es lo único que se exige en este tipo de películas.
Tenemos caras conocidas, como la maravillosa Cynthia Rothrock, Michel y Abdel Qissi y al gran Matthias Hues en el papel de supervillano mafioso. ¡Poca broma! Aunque ya no estén para demasiada acción, su sola presencia sigue siendo imponente (Michel Qissi apenas dice dos palabras, pero su mirada habla por sí sola).
Sin ser una joya, me hizo pasar un buen rato y recuperar la fe en este género. Ya es más que suficiente.
Échale un ojo. No te arrepentirás.
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