La ópera prima de Marta Nieto, “La mitad de Ana“, nos adentra en la vida de una madre que intenta encontrarse a sí misma mientras acompaña a su hija en el inicio de su transición de género. A través de una narrativa intimista, Nieto propone una reflexión sobre la maternidad, la identidad y cómo el arte puede ser un espejo de nuestra realidad interna. La película apuesta por un enfoque ambicioso, con una fotografía de Julián Elizalde que captura el conflicto emocional de sus personajes en cada desenfoque y cada sombra. Sin embargo, la trama a menudo se siente sobrecargada, queriendo abarcar demasiados temas a la vez, desde la precariedad laboral hasta el realismo mágico, y en el proceso, pierde un poco de claridad y conexión emocional.
Pese a sus altibajos narrativos, “La mitad de Ana“ encuentra su mayor fortaleza en las interpretaciones. Marta Nieto se luce delante y detrás de la cámara, logrando una Ana llena de matices, mientras que Noa Álvarez aporta verdad y sensibilidad al papel de su hija. Aunque la película no termina de profundizar en la relación madre-hija tanto como podría, sí deja momentos poderosos que resuenan, como el rechazo de Son a desnudarse ante el médico. Es una propuesta valiente y conmovedora, aunque no del todo redonda, que muestra el potencial de Nieto como cineasta y nos deja con ganas de ver cómo seguirá explorando su voz detrás de la cámara.
Tasty
6
La ópera prima de Marta Nieto, “La mitad de Ana“, nos adentra en la vida de una madre que intenta encontrarse a sí misma mientras acompaña a su hija en el inicio de su transición de género. A través de una narrativa intimista, Nieto propone una reflexión sobre la maternidad, la identidad y cómo el arte puede ser un espejo de nuestra realidad interna. La película apuesta por un enfoque ambicioso, con una fotografía de Julián Elizalde que captura el conflicto emocional de sus personajes en cada desenfoque y cada sombra. Sin embargo, la trama a menudo se siente sobrecargada, queriendo abarcar demasiados temas a la vez, desde la precariedad laboral hasta el realismo mágico, y en el proceso, pierde un poco de claridad y conexión emocional.
Pese a sus altibajos narrativos, “La mitad de Ana“ encuentra su mayor fortaleza en las interpretaciones. Marta Nieto se luce delante y detrás de la cámara, logrando una Ana llena de matices, mientras que Noa Álvarez aporta verdad y sensibilidad al papel de su hija. Aunque la película no termina de profundizar en la relación madre-hija tanto como podría, sí deja momentos poderosos que resuenan, como el rechazo de Son a desnudarse ante el médico. Es una propuesta valiente y conmovedora, aunque no del todo redonda, que muestra el potencial de Nieto como cineasta y nos deja con ganas de ver cómo seguirá explorando su voz detrás de la cámara.
Me gusta (1) Reportar