Si “Dinero sucio“ fuera una chapuza de bricolaje, estaría llena de clavos torcidos y pintura mal aplicada. La idea de unos limpiadores de escenas del crimen que se meten en líos con mafiosos y dinero robado prometía una mezcla divertida de acción y comedia negra, pero el resultado es un lío sin mucha gracia. Antonio Banderas se luce como un jefe criminal pasado de vueltas, hay tiros y sangre a montones, y la película no se hace lenta… pero ahí se acaban las buenas noticias. Los chistes rara vez hacen gracia, la historia se enreda sin necesidad y el tono cambia tanto que nunca sabes si reírte o tomártelo en serio.
Los personajes son planos, los giros de guion parecen metidos con calzador y la peli recicla ideas de otras mucho mejores sin aportar nada nuevo. Melissa Leo y Jonathan Rhys Meyers están desaprovechados, y la dirección simplemente imita sin personalidad. Al final, “Dinero sucio“ es de esas pelis que puedes ver sin sufrir demasiado, pero que olvidarás en cuanto acaben los créditos.
arrasia
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Si “Dinero sucio“ fuera una chapuza de bricolaje, estaría llena de clavos torcidos y pintura mal aplicada. La idea de unos limpiadores de escenas del crimen que se meten en líos con mafiosos y dinero robado prometía una mezcla divertida de acción y comedia negra, pero el resultado es un lío sin mucha gracia. Antonio Banderas se luce como un jefe criminal pasado de vueltas, hay tiros y sangre a montones, y la película no se hace lenta… pero ahí se acaban las buenas noticias. Los chistes rara vez hacen gracia, la historia se enreda sin necesidad y el tono cambia tanto que nunca sabes si reírte o tomártelo en serio.
Los personajes son planos, los giros de guion parecen metidos con calzador y la peli recicla ideas de otras mucho mejores sin aportar nada nuevo. Melissa Leo y Jonathan Rhys Meyers están desaprovechados, y la dirección simplemente imita sin personalidad. Al final, “Dinero sucio“ es de esas pelis que puedes ver sin sufrir demasiado, pero que olvidarás en cuanto acaben los créditos.
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