Una batalla tras otra es una película muy curiosa ya que parece, por un lado exagerada en su planteamiento pero a la vez la propia realidad de EEUU nos demuestra que tiene sentido lo que nos plantea la película. Tomando Vineland, de Thomas Pynchon, Paul Thomas Anderson hace una especie de remake para adaptar una historia ubicada en los años 60 a otro contexto en cierto modo parecido.
Lo primero que quiero dejar escrito sobre esta película es que me parece exageradísimo lo de los 6 Oscar. Yo al menos no veo nada superlativo en esta película, es más, me parece de las películas más normalitas de Paul Thomas Anderson. Aunque entiendo que estos premios son pura política.
En mi opinión, lo más importante de la película son sus personajes. Le daré especial mención a Sean Penn que es el que se come la película cada vez que aparece con ese personaje tan extravagante. Quizá DiCaprio brilla un poco menos, supongo que el personaje de exguerrillero convertido a tirado tiene menos interés para mí.
La película arriesga ya que en todo momento nos plantea una élite supremacista organizada a modo de grupo secreto. Lo que más me interesa es que Anderson consigue posicionarse en la mitad e incomodar tanto a “izquierdistas“ como a “derechistas“, y al final eso es lo que me interesa y valoro del cine político.
lmbc
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Una batalla tras otra es una película muy curiosa ya que parece, por un lado exagerada en su planteamiento pero a la vez la propia realidad de EEUU nos demuestra que tiene sentido lo que nos plantea la película. Tomando Vineland, de Thomas Pynchon, Paul Thomas Anderson hace una especie de remake para adaptar una historia ubicada en los años 60 a otro contexto en cierto modo parecido.
Lo primero que quiero dejar escrito sobre esta película es que me parece exageradísimo lo de los 6 Oscar. Yo al menos no veo nada superlativo en esta película, es más, me parece de las películas más normalitas de Paul Thomas Anderson. Aunque entiendo que estos premios son pura política.
En mi opinión, lo más importante de la película son sus personajes. Le daré especial mención a Sean Penn que es el que se come la película cada vez que aparece con ese personaje tan extravagante. Quizá DiCaprio brilla un poco menos, supongo que el personaje de exguerrillero convertido a tirado tiene menos interés para mí.
La película arriesga ya que en todo momento nos plantea una élite supremacista organizada a modo de grupo secreto. Lo que más me interesa es que Anderson consigue posicionarse en la mitad e incomodar tanto a “izquierdistas“ como a “derechistas“, y al final eso es lo que me interesa y valoro del cine político.
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