“Desmontando un elefante“ nos mete de lleno en la vida de Marga, una arquitecta de éxito que regresa a casa tras dos meses en rehabilitación. Pero su hogar, lejos de ser un refugio, se convierte en una jaula de cristal donde cada rincón refleja su lucha contra la adicción. Aitor Echevarría apuesta por un enfoque visual potente que nos muestra el aislamiento de la protagonista, pero el guion no acaba de rascar donde duele. Todo queda demasiado frío, como si nos pidieran mirar a través de un escaparate en lugar de vivir el drama desde dentro. Y claro, eso hace que conectar con la historia sea más complicado de lo que debería.
Lo que salva la película, y con creces, es el impresionante trabajo de Emma Suárez y Natalia de Molina. Ambas consiguen darle a sus personajes una humanidad que traspasa la pantalla. Sus interpretaciones están llenas de matices, sin caer en el dramatismo fácil, y logran que nos importe lo que viven. Sin embargo, el lujo que rodea a esta familia y la falta de profundidad emocional del guion alejan a la película de quienes buscan una conexión más visceral. Es una historia con un tema relevante y buenas intenciones, pero que, a mi parecer, no termina de calar tan hondo como podría.
mycunga
6
“Desmontando un elefante“ nos mete de lleno en la vida de Marga, una arquitecta de éxito que regresa a casa tras dos meses en rehabilitación. Pero su hogar, lejos de ser un refugio, se convierte en una jaula de cristal donde cada rincón refleja su lucha contra la adicción. Aitor Echevarría apuesta por un enfoque visual potente que nos muestra el aislamiento de la protagonista, pero el guion no acaba de rascar donde duele. Todo queda demasiado frío, como si nos pidieran mirar a través de un escaparate en lugar de vivir el drama desde dentro. Y claro, eso hace que conectar con la historia sea más complicado de lo que debería.
Lo que salva la película, y con creces, es el impresionante trabajo de Emma Suárez y Natalia de Molina. Ambas consiguen darle a sus personajes una humanidad que traspasa la pantalla. Sus interpretaciones están llenas de matices, sin caer en el dramatismo fácil, y logran que nos importe lo que viven. Sin embargo, el lujo que rodea a esta familia y la falta de profundidad emocional del guion alejan a la película de quienes buscan una conexión más visceral. Es una historia con un tema relevante y buenas intenciones, pero que, a mi parecer, no termina de calar tan hondo como podría.
Me gusta (0) Reportar