Primera parte de la novela “Crónica del Alba”, de Ramón J. Sender, llevada a la pantalla con frescura y sensibilidad. Sin duda, una de las mejores adaptaciones literarias de nuestro cine. Se trata de la infancia del personaje principal, enamorado desde muy pequeño, y de los castigos y tribulaciones por los que pasa en su condición de niño poeta.
Todo esto en el seno de una familia burguesa de 1911, ambiente que se describe de manera meticulosa, aunque también con cierto grado de idealización. “Nos llamaron santos, poetas, héroes…”.- Así se expresan los espectros de su fantasía en la única secuencia de terror que tiene la película, - evocación de un pasado glorioso -, que en verdad produce bastante miedo. El temor a no estar a la altura, a no ser suficiente, pero también a que dichos modelos no sean lo que parecen.- “… pero solo fuimos pobres hombres.” .
De todas formas, al margen de otras evocaciones tangenciales de lo que no deja de ser la biografía del autor, lo principal es su amor correspondido por la niña valentina, con sus trenzas de oro e incondicional cariño, subrayado por una melodía preciosa en cada secuencia del metraje.
Pedro Otero Serrano
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Primera parte de la novela “Crónica del Alba”, de Ramón J. Sender, llevada a la pantalla con frescura y sensibilidad. Sin duda, una de las mejores adaptaciones literarias de nuestro cine. Se trata de la infancia del personaje principal, enamorado desde muy pequeño, y de los castigos y tribulaciones por los que pasa en su condición de niño poeta.
Todo esto en el seno de una familia burguesa de 1911, ambiente que se describe de manera meticulosa, aunque también con cierto grado de idealización. “Nos llamaron santos, poetas, héroes…”.- Así se expresan los espectros de su fantasía en la única secuencia de terror que tiene la película, - evocación de un pasado glorioso -, que en verdad produce bastante miedo. El temor a no estar a la altura, a no ser suficiente, pero también a que dichos modelos no sean lo que parecen.- “… pero solo fuimos pobres hombres.” .
De todas formas, al margen de otras evocaciones tangenciales de lo que no deja de ser la biografía del autor, lo principal es su amor correspondido por la niña valentina, con sus trenzas de oro e incondicional cariño, subrayado por una melodía preciosa en cada secuencia del metraje.
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