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Excelente segunda entrega de “Gladiador“, la cuál si bien es cierto que no llega a la maestría de su primera parte logra acercársele lo más que puede.
Es sumamente dinámica. El guión no para ni decae en ningún momento logrando entretener todo el metraje.
Las imágenes son dignas de cuadros y los efectos especiales son alucinantes.
Las batallas están muy bien realizadas y la dirección es soberbia.
Sumamente recomendable!
Fantasía histórica -pero apócrifa- desde sus iniciales rótulos hasta los créditos terminales. Ridley Scott, sustentado por un suntuoso presupuesto de más de 100 millones de dólares, recrea una leyenda creíble y espectacular, con una puesta en escena verosímil y, a la vez, con una pizca de fraudulencia. exponiendo en «Gladiador ⅠⅠ» una corte romana amanerada, tiránica, especuladora e imperialista, conquistadora y doblegadora de regiones próximas como Numidia, Libia, Persia y Cartago.
Es cine, cine; es un gran péplum como los de antes y aun mejor, debido a la aplicación artesana de técnicas modernas mediáticas y de infografía, aunque sin desmerecer,en absoluto, a las decenas de extras y a sus principales intérpretes: gloria y prez para el “mandaloriano“ Pedro Pascal, Connie Nielsen, Paul Mescal y Denzel Washington. ·ÉPICA y POÉTICA· .4️⃣/5. ••PICARD••
La acabo de ver:
Y dios es bastante floja, solo es una pelicula que si no mencionan o pasan flhasback, de la primera, nadie sabria que es una continuacion,
las actucianes son bastante caricaturescas, mas de los que hacer de emperadores.
pero la mas lamentable es la actuacion de Denzel Washington.
un malo caricaturesco, que por poder del guion lo puso en situaciones que para la epoca y y su RAZA estaria fuera del alcance.
En una peliucla bueno , solo eso. ver y olvidad.
No pudo llenar los zapatos de su antecesora.
Con el cine que hay a día de hoy no me ha parecido mal del todo, pero tampoco me parece una pelicula redonda como si que es la primera, la cual es legendaria y esta segunda parte bebe de ella una y otra vez para intentar hacerla más epica.
Demasiado efecto especial y cosas raras tambien para mi gusto, especialmente los tiburones en el coliseo... ahi sinceramente se me cayó el alma a los pies.
Como trama es muy parecida a la primera (oh sorpresa) y en cuanto a actuaciones sin duda Denzel es el mejor de lejos aunque no me pega para nada como mandatario en una pelicula de romanos.
Las escenas de acción estan bastante bien pero para mi queda algo vacía y obviamente no le llega ni a los pies a la primera parte.
Excelente secuela, me ha encantado, brutal, fascisnante, es una secuela poderosa, y pongo un ejemplo perfecto para poder explicar mi puntuacion 10/10, y es que es algo parecido a lo que paso con el padrino 1 y 2 en su dia, una continuacion de una obra maestra, que no es que superara a la primera, sino que seguia su continuacion, haciendo una secuela excelente. IMPRESIONANTE.
No soy fan de la primera, sólo la vi una vez y hace más de 15 años, por lo que no tengo una conexión grande con ella.
Debo decir que me gustó mucho esta secuela, es dinámica y entretenida. No se sienten sus casi 2 horas y 30 minutos de duración.
Desde ya que no es una lección de historia y se toma muchas libertades, que para algunos pueden ser errores garrafales. Pero hay que disfrutarla por lo que es, una película. No esperen ver rigor histórico.
Si bien tiene varias escenas de combate, algunas de lo más curiosas, no la sentí tan épica. Como uno de los puntos altos, debo mencionar a la secuencia inicial, que me pareció una de las más logradas de la película.
Las actuaciones estuvieron correctas, siendo Denzel Washington el más destacado. Los más entusiastas dicen que su trabajo es digno de Oscar, pero yo en particular no lo veo así.
Paul Mescal sale bastante bien parado, claramente no era sencillo “reemplazar“ a Russell Crowe. Con respecto a Pedro Pascal, su personaje me recordó un poco al príncipe Héctor de Eric Bana en Troya. Aunque si presencia no fue pareja. Arrancó con fuerza, luego no tuvo tanta relevancia y después sí retomó protagonismo.
Los emperadores fueron retratados de un modo bastante caricaturesco, aunque no me disgustó del todo.
También me gustó ver a Peter Mensah, quien me trajo recuerdos de la serie “Spartacus“, de la cual fui muy fan en su momento.
En conclusión, me gustó mucho la película, pero no soy fan de la primera. Quienes lo sean, tal vez no sientan lo mismo.
En términos generales, se siente como una colección desordenada de escenas que nunca logran construir verdadera tensión. Los combates, que deberían ser el alma de la cinta, carecen de emoción y originalidad; las coreografías están gastadas, el CGI abusa de su protagonismo y el gore apenas destaca. La banda sonora pasa desapercibida, sin ofrecer un momento memorable, y los intentos del protagonista por motivar al espectador con frases vacías son, francamente, risibles.
Al final, Gladiator II promete momentos épicos, pero lo único que entrega es una experiencia tan plana como olvidable.
Fui al cine sin expectativas, con ganas de disfrutar palomitas y encontrar, quizás, una secuela decente de Gladiator. ¿El resultado? Una película increíble y visualmente espectacular que nunca se hace pesada, con una narrativa sólida y un Paul Mescal sobresaliente como Lucio. Aunque Denzel no alcanza el nivel de carisma de Oliver Reed como Próximo ni la intensidad de Joaquin Phoenix como Cómodo, Pedro Pascal y Connie Nielsen brillan con su presencia.
Como secuela, cumple con creces y es enormemente disfrutable, especialmente si consideramos el pobre panorama actual del cine histórico de acción. ¿Un 7 u 8? Seguro. Pero mi 10 va como respuesta a esas críticas exageradamente negativas que, sinceramente, no entiendo.
La peli logra entretener, pero no deja de sentirse como un intento forzado de conectar con la original. El guion, lleno de giros y enlaces innecesarios, parece más preocupado por justificar su existencia que por construir una narrativa sólida. Como película independiente habría funcionado mejor, pero aquí queda atrapada bajo la sombra de su predecesora.
Paul Mescal cumple, aunque le falta chispa; Connie Nielsen repite su rol sin novedades; Pedro Pascal destaca, aunque tal vez sea porque siempre resulta carismático; y Denzel Washington, aunque efectivo, parece encasillado en interpretar variaciones de sí mismo.
Pese a todo, la experiencia no es mala y ofrece un visionado disfrutable, especialmente si no se espera demasiado.
Ridley Scott, a sus 86 años, ha entregado una secuela que parece más un experimento tecnológico que una película épica.
Gladiator 2 recicla sin pudor los elementos de su predecesora, pero con un barniz de espectáculo hueco: CGI desbordante, colores y ruido para mantener distraído al público.
El reparto, encabezado por Paul Mescal y Pedro Pascal, intenta salvar los muebles, mientras que Denzel Washington aporta algo de peso actoral en un mar de personajes caricaturescos.
Es un título que apuesta por deslumbrar, pero no emociona ni se sostiene narrativamente. Más preocupante aún es la insinuación de una tercera entrega, porque esta segunda ya se siente como un desfile de fuegos artificiales que carece de alma.
Gladiator 2 es el ejemplo perfecto de cómo transformar un clásico en un espectáculo vacío. Ridley Scott parece haber agotado toda originalidad, entregándonos una historia reciclada que se sostiene con personajes planos y absurdos giros narrativos. Las escenas, que incluyen gladiadores enfrentándose a monos y tiburones, rozan lo ridículo, y ni siquiera Denzel Washington, con todo su carisma, logra dar vida a esta producción forzada y sin alma. Más que una secuela épica, parece una imitación barata, tan olvidable como un mal capítulo de una saga agotada.
La secuela de Gladiator no solo es una repetición innecesaria, sino una caricatura exagerada de su predecesora. Ridley Scott recicla ideas con la sutileza de un martillo, presentando relaciones vacías y escenas tan absurdas como si hubiera soltado monos y tiburones en el Coliseo solo para entretener. Las tramas emocionales son tan superficiales como un cómic olvidable, y ni siquiera un elenco liderado por Denzel Washington logra salvar el naufragio.
Es como ver un Star Wars episodio VII, pero en toga: grandilocuente, sin alma y hecha para recaudar. Al menos, si hubieran metido orcas en el Coliseo, habría algo que recordar.
Casi un cuarto de siglo después, Ridley Scott regresa con Gladiator II, una secuela que no busca igualar la grandeza de su predecesora, pero sí amplificar su eco. Ambientada dieciséis años tras la muerte de Máximo, la película eleva el espectáculo a niveles desbordantes con batallas masivas, conspiraciones palaciegas y una Roma aún más imponente. Paul Mescal toma el relevo como Lucio, acompañado de un elenco donde Denzel Washington y Pedro Pascal brillan como opuestos morales, mientras Joseph Quinn y Fred Hechinger retratan una locura imperial casi caricaturesca. Aunque el guion repite ciertas fórmulas y sacrifica precisión histórica por licencias narrativas, el resultado es un blockbuster trepidante, técnicamente impecable y con suficiente épica para emocionar tanto a los nostálgicos como a nuevas generaciones.
Ridley Scott regresa para mancillar su último bastión intocable con una secuela que se siente más como una burla al público que como un homenaje. Gladiator II recicla la trama, los discursos y hasta los personajes de la original, pero lo hace sin alma ni propósito.
Los icónicos Máximo y Cómodo ahora son repartidos entre versiones diluidas de sí mismos, mientras que los combates, antes espectáculos vibrantes, se convierten en absurdas peleas contra monos y rinocerontes digitales que rozan lo risible. Ni el reparto ni la banda sonora logran salvar esta secuela, que transforma la majestuosidad de Hans Zimmer en una sombra de lo que fue.
Con un guion que parece salido de un culebrón y un enfoque más centrado en acumular efectos que en crear emoción, esta película demuestra que a veces es mejor dejar los clásicos descansar en paz.
Ridley Scott vuelve a su manual con Gladiator II, una mezcla de secuela y remake que sigue la “Fórmula Scott”: narración lineal, violencia en dosis generosas y espectacularidad visual que confía más en el CGI que en la sustancia.
No busques rigor histórico ni originalidad, pero si aceptas las reglas del juego, encontrarás entretenimiento garantizado. Paul Mescal no es Russell Crowe, pero se defiende mejor de lo esperado, mientras que Denzel Washington aporta el carisma que eleva el conjunto.
Aunque la película no alcanza la épica de su predecesora, logra mantenerte atento y, en pantalla grande, ofrece una experiencia visual inmersiva digna de verse al menos una vez.
Si algo hay que reconocerle a Gladiator 2 es su desparpajo: Ridley Scott nos ofrece un festín visual que parece diseñado para distraernos de que la trama cojea por todos lados. Denzel Washington brilla como siempre, pero ni su carisma ni los maquillajes “creativos” (que parecen inspirados en una convención de disfraces) logran tapar los chirridos de un guion que intenta ser complejo y moderno pero se queda en anecdótico. Eso sí, los efectos visuales son espectaculares, los escenarios majestuosos y, al final, terminas entretenido.
¿Es épica? Quizá en intención.
¿Es memorable? Solo si hablamos de las risas involuntarias que provoca en ciertas escenas.
“Gladiator II” tenía una misión difícil: continuar el legado de una película icónica que no necesitaba secuela.
Visualmente impecable y con momentos de épica, pero carece de la chispa emocional y narrativa de la original. Paul Mescal, Denzel Washington y Pedro Pascal hacen lo que pueden, pero no logran igualar la fuerza interpretativa de Russell Crowe ni compensar un guion que se siente más como un homenaje deslucido que como una propuesta innovadora.
La música de Harry Gregson-Williams intenta evocar a Hans Zimmer sin éxito, y el resultado final es una cinta espectacularmente vacía que deja un sabor agridulce, recordándonos que algunos clásicos es mejor dejarlos intactos.
Gladiator 2 llega como una secuela tardía y, para muchos, completamente innecesaria, que no sólo falla en capturar la magia del original, sino que parece empeñada en subvertir todo lo que hizo grande a la primera entrega.
Con un guion perezoso que recicla los eventos del clásico del 2000, añade CGI cuestionable (¡esos monos!) y situaciones tan exageradas como tiburones en el Coliseo, esta película se siente más como un circo sin alma que como un homenaje épico.
Aunque Paul Mescal demuestra su talento y Denzel Washington aporta carisma, el resultado final es una producción desproporcionada que, pese a su presupuesto de 310 millones, luce menos impactante que su predecesora.
Ridley Scott, a sus 86 años, parece más interesado en la escala que en la sustancia, dejando una película que, aunque entretenida a ratos, queda muy lejos del legado que intenta prolongar.
Acabo de verla, sinceramente, siento que es mi deber advertir a la humanidad: Gladiator 2 no era necesaria. Ridley Scott, tras 24 años, nos entrega una secuela que arrastra más dudas que gloria, un intento de revivir el legado de Máximo que, irónicamente, carece de la grandeza y el carisma que definieron la original.
El protagonista parece un eco deslucido y sin alma, mientras que ni siquiera Denzel Washington logra salvar un desfile de personajes que pasan sin pena ni gloria. La banda sonora, a cargo del talentoso Harry Gregson-Williams, nunca tuvo una oportunidad real contra el fantasma de Hans Zimmer.
Con dos horas y cuarenta minutos de decisiones cuestionables y 300 millones de dólares malgastados, esta película es una prueba más de que hay historias que simplemente deben quedarse en el pasado.
Críticas: 32
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dalton gellar
7
Que buena película yo la vi en cines Imax y fue toda una experiencia claro que tiene escenas extrañas por ejemplo la de los monos o los tiburones pero sin duda fueron bien hechas, aquí la historia siga la continuación de la anterior y es genial ver que se encuentra Lucilla al fin con su hijo y ver como se despedieron en el flashback.
Otra cosa es que se nota la producción millonario todo está bien hecho desde los decorados todo increíble en ese aspecto además también la fotografía todo en perfecto balance.
Y esos personajes de los hermanos se la rifan también impresentables y locos como ellos mismos y también Denzel qué al final le deseas lo peor.
Una gran película esta volviendo el Scott de antes que contaba perfectas historias.
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