Había una época en que parecía que los Beatles no podían hacer nada mal. Pero hasta una buena parte sus más acérrimos fans vemos claro que con esto se pasaron la pantalla, el juego, la consola y tiraron el disco/cartucho por la ventana. Venga, hamijos, todos arriba, hacia el Magical Mystery Tour.
Hecha con voluntad de levantar anímicamente al grupo tras la repentina muerte de su mánager Brian Epstein, básicamente se trata de los Beatles y un grupo de actores y gente del entorno de la banda yendo de un lado a otro en un autocar y haciendo varias actividades promovidas por un grupo de magos (por supuesto los mismos Beatles más su roadie Mal Evans) que controlan el destino del autocar. No hay guion: es un grupo de sketches sin mucha gracia - aunque la carrera y la actuación del actor Victor Spinetti tienen lo suyo - basados en ideas sueltas y vídeos musicales.
Es un producto casi amateur dirigido, producido, interpretado, escrito y compuesto (Ringo Starr es también director de fotografía) por unos Beatles bastante fumaos. Por supuesto, lo muy mejor es la música y el metraje que la acompaña, especialmente en el segmento de “I Am The Walrus“: el resto no pasa de ser una cápsula de tiempo de la era psicodélica. Aún soy muy generoso dándole un 5: se salva por su corta duración. Si esto dura 15 minutos más sin vídeos musicales es de cateo.
bigladiesman
5
Había una época en que parecía que los Beatles no podían hacer nada mal. Pero hasta una buena parte sus más acérrimos fans vemos claro que con esto se pasaron la pantalla, el juego, la consola y tiraron el disco/cartucho por la ventana. Venga, hamijos, todos arriba, hacia el Magical Mystery Tour.
Hecha con voluntad de levantar anímicamente al grupo tras la repentina muerte de su mánager Brian Epstein, básicamente se trata de los Beatles y un grupo de actores y gente del entorno de la banda yendo de un lado a otro en un autocar y haciendo varias actividades promovidas por un grupo de magos (por supuesto los mismos Beatles más su roadie Mal Evans) que controlan el destino del autocar. No hay guion: es un grupo de sketches sin mucha gracia - aunque la carrera y la actuación del actor Victor Spinetti tienen lo suyo - basados en ideas sueltas y vídeos musicales.
Es un producto casi amateur dirigido, producido, interpretado, escrito y compuesto (Ringo Starr es también director de fotografía) por unos Beatles bastante fumaos. Por supuesto, lo muy mejor es la música y el metraje que la acompaña, especialmente en el segmento de “I Am The Walrus“: el resto no pasa de ser una cápsula de tiempo de la era psicodélica. Aún soy muy generoso dándole un 5: se salva por su corta duración. Si esto dura 15 minutos más sin vídeos musicales es de cateo.
Para acabar, recordad que la morsa era Paul.
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