Bueno, hela aquí. Mi película favorita. De todas. Por tanto, ya aviso que escriba lo que escriba a partir de ahora se va a llevar el 10.
Timothy Dalton protagonizaba su segundo Bond y la idea era entrar en los años 90 con una película algo alejada de los cánones de la saga. Combinando una parte de éstos con los blockbusters de acción de la época (La Jungla de Cristal, Arma Letal, las divertidas sobradas de Tony Scott, las pelis de la Cannon) y la estética de Corrupción en Miami, Cubby Broccoli en su última aportación a la saga y su hijastro Michael G. Wilson trataban de acercarla a un nuevo público: esta vez se han cargado a la inocente esposa de Felix Leiter (David Hedison de vuelta 16 años después) y Bond quiere vengarse al precio que sea.
Dalton nos ofreció aquí el Bond más humano hasta entonces: es un hombre enfadado, que se preocupa muchísimo por sus seres queridos, lo cual lo hace vulnerable, tozudo, volátil y temerario hasta el punto de la necedad y casi de la locura. Pierde esa infalibilidad suya y lo dejan hecho cisco un par de veces. En pocas palabras, es el Bond de Ian Fleming: creo que no ha habido interpretación de Bond que se haya acercado tanto a la versión literaria.
La chica es una correctísima Carey Lowell como Pam Bouvier, una agente de la CIA que de tanto en cuando se ofrece al mejor postor siempre y cuando lo que le pidan no ofenda al Tío Sam. Una pena que su matrimonio con Richard Gere entorpeciera la carrera de Lowell: vista aquí hubiera podido hacer una buena carrera en pelis de acción.
Como el villano Franz Sánchez, un narco [panameño] con un retorcido código del honor y un sadismo y crueldad extremos tenemos a un Robert Davi que le da su maloso una cierta pátina de realismo, como no se había visto desde Desde Rusia con amor, se me perdone la reiteración de desdes, desde luego. Tiene empaque, carisma, nunca cae en la caricatura, hace una actuación brillante y sabe mal que un actor tan notable solo haya hecho serie B, un poco de tele, un par papeles secundarios y repelentes soflamas ultraderechistas en la vida real.
Entre los secundarios, pues tremenda selección: El villano entre villanos Anthony Zerbe, siempre bienvenido; la hermosa Talisa Soto ; un pimpollo Benicio del Toro como Darío, el navajero ayudante de Sánchez ; el orondo y prolífico Frank McRae como Sharkey, una especie de trasunto de los Quarrels de Dr. No y Vive y deja morir ; el popular cómico de Las Vegas Wayne Newton ; Pedro Armendáriz Jr. como el calzonazos presidente López; una iguana, y, por encima de todos, un Desmond Lewellyn esplendoroso que vio su papel aumentado como un Q que decide ayudar a Bond aunque le cueste el despido y/o un juicio militar.
Dirigida por el fiable John Glen y escrita por última vez por Richard Maibaum con la ayuda del productor Michael G. Wilson, es una trepidante historia donde Bond, al principio dispuesto a vengarse asesinando a Sánchez sin titubeos, debe finalmente infiltrarse en su banda cuando su necedad arruina una operación de la CIA. ¿Os imagináis tener que cargar - sin querer queriendo, que diría Chespirito - con la culpa de haber facilitado el trabajo a un narco que tiene secuestrada a toda una nación con un cargamento de misiles stinger por una puta venganza personal?
A nivel técnico es una peli relativamente sobria con un tremendo y espectacular estallido final con no pocas referencias a El Salario del miedo y a En busca del Arca perdida. Tremendo trabajo del ya clásico Remy Julienne. También cabe destacar que contiene la última secuencia de créditos de Maurice Binder.
La banda sonora es de Michael Kamen, compositor de un sinfín de pelis de aventuras, y parece a ratos más propia de una peli de El Zorro (adivinad quién compuso la banda sonora de La Máscara del Zorro…) que de Bond, pero encaja bien. Tenemos además 4 canciones: La titular License to Kill de la cantante soul Gladys Knight, un pastiche de los temas bondianos de John Barry con un estilo R&B ochentero compuesto por el ya clásico trío Cohen-Affansieff-Walden. Es mi favorita de entre las canciones de 007. Por otro lado tenemos el cacofónico calypso Wedding Party (evitad oírlo, especialmente si de verdad os gusta el calypso), la pieza de hard rock Dirty Love y la canción final, de nuevo agradable soul a cargo de Patti Labelle con If You Asked Me To (Celine Dion hizo una versión que fue más popular que la que oímos en la peli).
Tiene todo lo que pido: es de Bond, tiene acción a tope, montones de sobradas, violencia de auténtico tebeo por encima de lo que se vio hasta entonces y se ve ahora en la saga, [pocos] chistes sudaos, una estética aún muy ochentera, un Bond pasándose por el forro lo que digan los burócratas (y lo mejor, en este aspecto esta peli no hace como las de la Cannon: no glorifica la venganza. Se muestra a las claras que aunque Bond sea el bueno, lo que hace no lo es para el mundo que lo rodea), no se moja como podía verse venir en temas políticos de final de la Guerra Fría, escogiendo como enemigo la dañina y plural figura del narco, resulta satisfactorio ver cómo van cayendo los malosos uno a uno, las actuaciones son estupendas por parte de la mayor parte del reparto, tiene mi canción favorita de toda la saga… Para mí es una peli perfecta.
Sin embargo, pese a que no fue el fracaso comercial que algunos dicen en términos absolutos, en términos relativos sí que lo fue para Broccoli y Wilson. Así pues, Cubby hizo un paso a un lado: era hora de que su apenas treintañera hija Barbara entrara en acción y rejuveneciera la saga. Vaya si lo logró, y dos veces, pero esta es otra historia.
bigladiesman
10
Bueno, hela aquí. Mi película favorita. De todas. Por tanto, ya aviso que escriba lo que escriba a partir de ahora se va a llevar el 10.
Timothy Dalton protagonizaba su segundo Bond y la idea era entrar en los años 90 con una película algo alejada de los cánones de la saga. Combinando una parte de éstos con los blockbusters de acción de la época (La Jungla de Cristal, Arma Letal, las divertidas sobradas de Tony Scott, las pelis de la Cannon) y la estética de Corrupción en Miami, Cubby Broccoli en su última aportación a la saga y su hijastro Michael G. Wilson trataban de acercarla a un nuevo público: esta vez se han cargado a la inocente esposa de Felix Leiter (David Hedison de vuelta 16 años después) y Bond quiere vengarse al precio que sea.
Dalton nos ofreció aquí el Bond más humano hasta entonces: es un hombre enfadado, que se preocupa muchísimo por sus seres queridos, lo cual lo hace vulnerable, tozudo, volátil y temerario hasta el punto de la necedad y casi de la locura. Pierde esa infalibilidad suya y lo dejan hecho cisco un par de veces. En pocas palabras, es el Bond de Ian Fleming: creo que no ha habido interpretación de Bond que se haya acercado tanto a la versión literaria.
La chica es una correctísima Carey Lowell como Pam Bouvier, una agente de la CIA que de tanto en cuando se ofrece al mejor postor siempre y cuando lo que le pidan no ofenda al Tío Sam. Una pena que su matrimonio con Richard Gere entorpeciera la carrera de Lowell: vista aquí hubiera podido hacer una buena carrera en pelis de acción.
Como el villano Franz Sánchez, un narco [panameño] con un retorcido código del honor y un sadismo y crueldad extremos tenemos a un Robert Davi que le da su maloso una cierta pátina de realismo, como no se había visto desde Desde Rusia con amor, se me perdone la reiteración de desdes, desde luego. Tiene empaque, carisma, nunca cae en la caricatura, hace una actuación brillante y sabe mal que un actor tan notable solo haya hecho serie B, un poco de tele, un par papeles secundarios y repelentes soflamas ultraderechistas en la vida real.
Entre los secundarios, pues tremenda selección: El villano entre villanos Anthony Zerbe, siempre bienvenido; la hermosa Talisa Soto ; un pimpollo Benicio del Toro como Darío, el navajero ayudante de Sánchez ; el orondo y prolífico Frank McRae como Sharkey, una especie de trasunto de los Quarrels de Dr. No y Vive y deja morir ; el popular cómico de Las Vegas Wayne Newton ; Pedro Armendáriz Jr. como el calzonazos presidente López; una iguana, y, por encima de todos, un Desmond Lewellyn esplendoroso que vio su papel aumentado como un Q que decide ayudar a Bond aunque le cueste el despido y/o un juicio militar.
Dirigida por el fiable John Glen y escrita por última vez por Richard Maibaum con la ayuda del productor Michael G. Wilson, es una trepidante historia donde Bond, al principio dispuesto a vengarse asesinando a Sánchez sin titubeos, debe finalmente infiltrarse en su banda cuando su necedad arruina una operación de la CIA. ¿Os imagináis tener que cargar - sin querer queriendo, que diría Chespirito - con la culpa de haber facilitado el trabajo a un narco que tiene secuestrada a toda una nación con un cargamento de misiles stinger por una puta venganza personal?
A nivel técnico es una peli relativamente sobria con un tremendo y espectacular estallido final con no pocas referencias a El Salario del miedo y a En busca del Arca perdida. Tremendo trabajo del ya clásico Remy Julienne. También cabe destacar que contiene la última secuencia de créditos de Maurice Binder.
La banda sonora es de Michael Kamen, compositor de un sinfín de pelis de aventuras, y parece a ratos más propia de una peli de El Zorro (adivinad quién compuso la banda sonora de La Máscara del Zorro…) que de Bond, pero encaja bien. Tenemos además 4 canciones: La titular License to Kill de la cantante soul Gladys Knight, un pastiche de los temas bondianos de John Barry con un estilo R&B ochentero compuesto por el ya clásico trío Cohen-Affansieff-Walden. Es mi favorita de entre las canciones de 007. Por otro lado tenemos el cacofónico calypso Wedding Party (evitad oírlo, especialmente si de verdad os gusta el calypso), la pieza de hard rock Dirty Love y la canción final, de nuevo agradable soul a cargo de Patti Labelle con If You Asked Me To (Celine Dion hizo una versión que fue más popular que la que oímos en la peli).
Tiene todo lo que pido: es de Bond, tiene acción a tope, montones de sobradas, violencia de auténtico tebeo por encima de lo que se vio hasta entonces y se ve ahora en la saga, [pocos] chistes sudaos, una estética aún muy ochentera, un Bond pasándose por el forro lo que digan los burócratas (y lo mejor, en este aspecto esta peli no hace como las de la Cannon: no glorifica la venganza. Se muestra a las claras que aunque Bond sea el bueno, lo que hace no lo es para el mundo que lo rodea), no se moja como podía verse venir en temas políticos de final de la Guerra Fría, escogiendo como enemigo la dañina y plural figura del narco, resulta satisfactorio ver cómo van cayendo los malosos uno a uno, las actuaciones son estupendas por parte de la mayor parte del reparto, tiene mi canción favorita de toda la saga… Para mí es una peli perfecta.
Sin embargo, pese a que no fue el fracaso comercial que algunos dicen en términos absolutos, en términos relativos sí que lo fue para Broccoli y Wilson. Así pues, Cubby hizo un paso a un lado: era hora de que su apenas treintañera hija Barbara entrara en acción y rejuveneciera la saga. Vaya si lo logró, y dos veces, pero esta es otra historia.
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