Big House, U.S.A. es una de las películas más brutales y sorprendentes del cine noir de mediados de los 50. Dirigida por Howard W. Koch, la cinta destaca por una crudeza inusual para los estándares de la época, alejándose del drama carcelario convencional para adentrarse en la crueldad y el realismo del secuestro del hijo de un millonario.
La trama está dividida en tres actos: en el primero, asistimos al secuestro y la investigación policial; en el segundo, a la vida carcelaria entre cuatro compañeros de celda; y en el tercero, a la despiadada lucha por hacerse con el botín. Lo que convierte a esta película en un festín para los amantes del género negro es su impresionante elenco de villanos. Aquí no hay antihéroes, solo hombres peligrosos: Broderick Crawford interpreta a Rollo Lamar, el cerebro criminal; Ralph Meeker es Jerry, el eslabón que conecta el crimen exterior con la vida en prisión; Charles Bronson (acreditado como Charles Buchinsky) destaca en uno de sus primeros papeles memorables como Benny Kelly; finalmente, Lon Chaney Jr. y William Talman completan una de las galerías de criminales más convincentes de la década. Ver a este grupo interactuar en la celda es pura tensión entre tipos duros.
A diferencia de otros dramas carcelarios más moralistas, Big House, U.S.A. no escatima en brutalidad. El uso de locaciones reales en el Parque Nacional Royal Gorge y en prisiones verdaderas le otorga una textura sucia y auténtica. La famosa escena del soplete es un ejemplo perfecto de cómo la película rozó los límites de lo que se permitía mostrar en pantalla en aquel entonces. Es una obra esencial para entender la evolución del cine criminal hacia un realismo más duro.
Miguel Arkangel
7
Big House, U.S.A. es una de las películas más brutales y sorprendentes del cine noir de mediados de los 50. Dirigida por Howard W. Koch, la cinta destaca por una crudeza inusual para los estándares de la época, alejándose del drama carcelario convencional para adentrarse en la crueldad y el realismo del secuestro del hijo de un millonario.
La trama está dividida en tres actos: en el primero, asistimos al secuestro y la investigación policial; en el segundo, a la vida carcelaria entre cuatro compañeros de celda; y en el tercero, a la despiadada lucha por hacerse con el botín. Lo que convierte a esta película en un festín para los amantes del género negro es su impresionante elenco de villanos. Aquí no hay antihéroes, solo hombres peligrosos: Broderick Crawford interpreta a Rollo Lamar, el cerebro criminal; Ralph Meeker es Jerry, el eslabón que conecta el crimen exterior con la vida en prisión; Charles Bronson (acreditado como Charles Buchinsky) destaca en uno de sus primeros papeles memorables como Benny Kelly; finalmente, Lon Chaney Jr. y William Talman completan una de las galerías de criminales más convincentes de la década. Ver a este grupo interactuar en la celda es pura tensión entre tipos duros.
A diferencia de otros dramas carcelarios más moralistas, Big House, U.S.A. no escatima en brutalidad. El uso de locaciones reales en el Parque Nacional Royal Gorge y en prisiones verdaderas le otorga una textura sucia y auténtica. La famosa escena del soplete es un ejemplo perfecto de cómo la película rozó los límites de lo que se permitía mostrar en pantalla en aquel entonces. Es una obra esencial para entender la evolución del cine criminal hacia un realismo más duro.
Me gusta (0) Reportar