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Encomiable film, ya convertido en clasico ,del mundo de las carreras de Formula 1 de la decada del 60 realizado con pulso firme por John Frankenheimer,todo un especialista en escenas de persecucion de automoviles.
Algo de drama y escenas de competicion bien realizadas,muchas de ellas tomando material real de las competencias de la temporada de 1966 de dicha categoria.
Me resulto curioso y agradable el hecho de que los actores principales como James Gardner,Yves Montand o Toshiro Mifune comparten escenas con los competidores reales(algunos de ellos campeones del mundo) de aquellas epocas como Graham Hill,Jack Brabham,Jim Clark,Phil Hill,Jochen Rindt o Joakim Bonnier,entre otros.
Incluso el enorme Juan Manuel Fangio aparece en un breve cameo.
Me encantó!!! Gran película de carreras que, a decir verdad, los coches y las corridas son solo excusas para contar historias tristes de pobre gente!
Las carreras están excelentemente realizadas. Desde por como están filmadas, siguiendo por la mezcla de sonido y terminando por sus increíbles efectos especiales. Quizá la carrera con la que abre el film resulta ser un poco larga pero la película no aburre en sus 3 horas de duración.
Las actuaciones son todas muy buenas!
Me sorprendió que hay un montón de propagandas de Ferrari (al igual que un montón de otras compañías) pero no deja tan bien parada a dicha marca.
Claramente es una de las inspiraciones para la saga de ¨Rápido y Furioso¨.
Me gustó mucho! Recomendable!
Críticas: 3
bigladiesman
8
Superproducción en toda regla que constituyó la primera mirada cinematográfica con visos de realidad al mundo de la fórmula 1, con toda la épica posible y realizada de tal manera que logra incluso a los que no somos fans de dicha competición nos suba la adrenalina 60 años después. Con John Frankenheimer detrás, eso es una garantía.
Básicamente es la historia de 4 pilotos: un yanqui, un británico, un francés y un italiano [entran en un bar y…].
Un James Garner todo arrojo, que hizo casi todas las escenas de riesgo sin dobles, protagoniza como Pete Aron, piloto americano demasiado impulsivo y caído en malos tiempos que tras dejar a su acomplejado compañero británico Scott Stoddard (Brian Bedford) hecho un cromo en el GP de Mónaco - no dudéis de que el tipo vuelve, pero su complejo de inferioridad respecto a su difunto hermano ex-campeón del mundo se mantiene - ficha a media temporada por una escudería japonesa novata pero ambiciosa comandada por el entusiasta empresario Izō Yamura, interpretado por Toshirō Mifune (doblado en sus escenas en inglés por el mito de la locución Paul Frees) con esa exquisita capacidad suya de ir de 0 a 230 por hora en centésimas cuando se trata de interpretar. Yves Montand es el gran rival y amigo de Aron, el vigente campeón mundial Jean-Pierre Sarti, un piloto francés veterano, ajado y desilusionado al que la cúspide de su carrera ha llegado demasiado tarde, y encima no puede escapar de ello, siendo su único consuelo su rollo con una periodista americana (Eva Marie Saint). Jessica Walter no solo luce despampanante como esposa del pobre Scott, sino que cuaja una completa actuación como mujer ora frívola y alegre, ora hipócrita e amargada que se enrolla con Aron. Antonio Sabàto es Nino Barlini, piloto que viene de tricampeonar en moto de 500 cc, un joven, fanfarrón y simpático siciliano que va de rockero y tiene una novieta francesa cuya única motivación es la velocidad (Françoise Hardy). También aparecen un gran número de pilotos de la vida real.
Robert Allan Arthur escribe una historia de aire culebronesco, lo visto en tantos dramas deportivos: putadas mutuas, accidentes que no solo afectan a los competidores, líos de faldas y cuernos, problemas de drogas y el ambientillo apestoso de la jet set.
Como no puede ser de otra manera con Frankenheimer, destaca por encima de todo el montaje de Fredric Steinkamp, Henry Berman, Stewart Linder y Frank Santillo (junto a aportaciones de Saul Bass para estilizar el conjunto, a veces un poco descaradamente, pero es agradecido de ver), que se llevó el Oscar de la categoría. Saca un gran provecho de las posibilidades del Cinerama con pantallas partidas que aumentan la excitación (y a veces quieren ser poéticas. Ahí ni fu ni fa) y remarcan lo espectacular de los exteriores, rodados en 6 países). La banda sonora de Maurice Jarre es bastante memorable, si bien muchos la oímos por primera vez en la mítica “3 cenutrios anatolios“ (el que sabe, sabe).
Como he dicho al principio he disfrutado de lo lindo con esto pese a su duración: la pulsión narrativa de las carreras y su suspense y estilización se imponen al drama más bien facilón pero efectista de las escenas intermedias, cosa que temía que iría por el lado contrario. Magistral dirección y montaje, interpretaciones razonables y buena música si bien algo repetitiva. Un producto ganador.
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