Cinta de artes marciales bastante infravalorada. En su momento fue un fracaso comercial, costando 5 millones de dólares y recaudando menos de 2. No obstante, sigue siendo un filme de culto para los practicantes de artes marciales y se puede ver su influencia en la cultura popular. Evidentemente también está influida por películas como Rocky o Karate Kid. Es sencilla, directa, sumamente entretenida y tiene el innegable encanto de finales de los años ochenta.
Los actores lo hacen muy bien, y hay varias subtramas que le añaden dramatismo al asunto para que no sea plana de emociones. Como la relación entre el energúmeno personaje de Chris Penn y el que interpreta Phillip Ree. Aunque al principio le trata con racismo acaba forjándose una bonita amistad entre ellos. Eric Roberts, que me parece un actor de pacotilla aquí consigue convencer en la escena del hospital cuando su hijo queda en coma por un accidente. Contar con un actorazo del nivel de James Earl Jones como entrenador también es un lujo, mejor verla en versión original por qué es verdad que el doblaje es malo. La banda sonora es muy buena y las escenas videocliperas de entrenamiento te dan ganas de hacer deporte y practicar artes marciales.
A pesar de que pocos miembros del reparto son verdaderos practicantes de artes marciales esto queda muy bien disimulado gracias a las excelentes coreografías de lucha. Los combates finales resultan más que convincentes y lo mejor es el emotivo desenlace, donde el protagonista decide perdonarle la vida a su rival aunque eso signifique la derrota de los americanos. El tema principal “Best of the best“ me encantó. Muy recomendable.
billy_lum
8
Cinta de artes marciales bastante infravalorada. En su momento fue un fracaso comercial, costando 5 millones de dólares y recaudando menos de 2. No obstante, sigue siendo un filme de culto para los practicantes de artes marciales y se puede ver su influencia en la cultura popular. Evidentemente también está influida por películas como Rocky o Karate Kid. Es sencilla, directa, sumamente entretenida y tiene el innegable encanto de finales de los años ochenta.
Los actores lo hacen muy bien, y hay varias subtramas que le añaden dramatismo al asunto para que no sea plana de emociones. Como la relación entre el energúmeno personaje de Chris Penn y el que interpreta Phillip Ree. Aunque al principio le trata con racismo acaba forjándose una bonita amistad entre ellos. Eric Roberts, que me parece un actor de pacotilla aquí consigue convencer en la escena del hospital cuando su hijo queda en coma por un accidente. Contar con un actorazo del nivel de James Earl Jones como entrenador también es un lujo, mejor verla en versión original por qué es verdad que el doblaje es malo. La banda sonora es muy buena y las escenas videocliperas de entrenamiento te dan ganas de hacer deporte y practicar artes marciales.
A pesar de que pocos miembros del reparto son verdaderos practicantes de artes marciales esto queda muy bien disimulado gracias a las excelentes coreografías de lucha. Los combates finales resultan más que convincentes y lo mejor es el emotivo desenlace, donde el protagonista decide perdonarle la vida a su rival aunque eso signifique la derrota de los americanos. El tema principal “Best of the best“ me encantó. Muy recomendable.
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