Impresionante ejercicio del sin sentido aquí percibido. ¨Rápido y Furioso¨ arrancó cual una saga de películas sobre el mundo del tunning y las carreras ilegales y con el tiempo, se fue enrevesado con tramas telenovelescas y acción de índole michaelbayciana. Eso, en esta octava entrega ha llegado al colmo. La ausencia del Bryan se notó muchísimo desde el guión, muy falto de historias, completamente evidente e impredescible. Pero ver a La Roca empujando un torpedo o esa especie de fantasmeada con los autos poseídos onda Carmanji no se la cree ni M. Night Shyamalan y eso que los coches llovían del cielo, Paul Thomas Anderson se quedó corto con sus ranas. Y del mismo modo la carrera que Toreto gana al cubano marcha atrás prendido fuego, esa carrera haría temblar al mismísimo Juan María Traverso. No despilfarren su tiempo muchachos, nada más regular y soporífero que esta tomada de pelo.
Neasu
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Impresionante ejercicio del sin sentido aquí percibido. ¨Rápido y Furioso¨ arrancó cual una saga de películas sobre el mundo del tunning y las carreras ilegales y con el tiempo, se fue enrevesado con tramas telenovelescas y acción de índole michaelbayciana. Eso, en esta octava entrega ha llegado al colmo. La ausencia del Bryan se notó muchísimo desde el guión, muy falto de historias, completamente evidente e impredescible. Pero ver a La Roca empujando un torpedo o esa especie de fantasmeada con los autos poseídos onda Carmanji no se la cree ni M. Night Shyamalan y eso que los coches llovían del cielo, Paul Thomas Anderson se quedó corto con sus ranas. Y del mismo modo la carrera que Toreto gana al cubano marcha atrás prendido fuego, esa carrera haría temblar al mismísimo Juan María Traverso. No despilfarren su tiempo muchachos, nada más regular y soporífero que esta tomada de pelo.
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