Adaptación de la obra de Pushkin, - en la que también se basó una ópera de Tchaikovsky -, publicada originalmente en 1831. Epítome de uno de los caracteres del romanticismo decimonónico, y muy especialmente del ruso, - lo que Musset llamaba “El Mal del Siglo” -, expuesto con elegancia en un microcosmos de derroche y hastío vital que por fuerza nos conducen a conclusiones… ¿suicidas?.
Un romántico inconformista e imaginativo, como el propio Pushkin, se ve atrapado en una telaraña de convenciones de la que no puede salir. Le cercan a la vez la belleza, e incluso el verdadero amor, pero probablemente no resulten suficiente. El orgullo, la inercia, se impone a la sinceridad. El peso de la realidad mediocre aplasta su espíritu. Tal vez sería lo mejor solventarlo con un duelo. Pasan Los años. El vals de las sensaciones extremas se diluye con elegancia, aunque probablemente con cierta frialdad. Es “El Mal Del Siglo”.
Pedro Otero Serrano
8
Adaptación de la obra de Pushkin, - en la que también se basó una ópera de Tchaikovsky -, publicada originalmente en 1831. Epítome de uno de los caracteres del romanticismo decimonónico, y muy especialmente del ruso, - lo que Musset llamaba “El Mal del Siglo” -, expuesto con elegancia en un microcosmos de derroche y hastío vital que por fuerza nos conducen a conclusiones… ¿suicidas?.
Un romántico inconformista e imaginativo, como el propio Pushkin, se ve atrapado en una telaraña de convenciones de la que no puede salir. Le cercan a la vez la belleza, e incluso el verdadero amor, pero probablemente no resulten suficiente. El orgullo, la inercia, se impone a la sinceridad. El peso de la realidad mediocre aplasta su espíritu. Tal vez sería lo mejor solventarlo con un duelo. Pasan Los años. El vals de las sensaciones extremas se diluye con elegancia, aunque probablemente con cierta frialdad. Es “El Mal Del Siglo”.
Me gusta (0) Reportar