Curiosa coincidencia de picaresca e ingenuidad, con las ansias desbocadas de progreso personal supeditadas finalmente a la ensoñación romántica. Una chica que trabaja en una tienda, embebida en los milagros de las novelas rosas y las revistas del corazón, se irá de vacaciones a un hotel de lujo para hacerse pasar por una gran dama y conquistar a su príncipe. Poco se imagina que lo que va a encontrar enfrente es a un joven exactamente en su mismo caso; un príncipe dependiente de tienda.
Frente a ellos, el maloso oportunista que actuando de mala fe, viene a retratar a un tipo bastante habitual en aquellos ambientes; el del arribista advenedizo, cazafortunas y estafador. En el aspecto narrativo el film resulta especialmente fluido para aquellos años; producción Lasky con el aval de De Mille, basada en un obra teatral. Bonita fotografía con algún momento de deslumbrante belleza, y actuación hechicera de Edith Taliaferro; una de las primeras musas del primer cine mudo.
Pedro Otero Serrano
8
Curiosa coincidencia de picaresca e ingenuidad, con las ansias desbocadas de progreso personal supeditadas finalmente a la ensoñación romántica. Una chica que trabaja en una tienda, embebida en los milagros de las novelas rosas y las revistas del corazón, se irá de vacaciones a un hotel de lujo para hacerse pasar por una gran dama y conquistar a su príncipe. Poco se imagina que lo que va a encontrar enfrente es a un joven exactamente en su mismo caso; un príncipe dependiente de tienda.
Frente a ellos, el maloso oportunista que actuando de mala fe, viene a retratar a un tipo bastante habitual en aquellos ambientes; el del arribista advenedizo, cazafortunas y estafador. En el aspecto narrativo el film resulta especialmente fluido para aquellos años; producción Lasky con el aval de De Mille, basada en un obra teatral. Bonita fotografía con algún momento de deslumbrante belleza, y actuación hechicera de Edith Taliaferro; una de las primeras musas del primer cine mudo.
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