La religión genera sus propias formas de barbarie, pero la vida sin ella sume a las personas en la suma brutalidad; unánime, absoluta. Esta vendría a ser la conclusión principal que nos deja este cruel romancero visual checo, en el que hay poco espacio para la fábula o la redención, con la inocencia mancillada por sistema, entrecruzadas atrocidades entre los distintos personajes, y una puesta en escena bastante inmisericorde con el sufrido espectador.
Entre las humaredas de cada masacre, cuidada fotografía, - generando imágenes de indiscutible belleza -, sutil selección musical, - transmitiendo emoción en los momentos álgidos -, pero una realización confusa y grandilocuente, que, alternando el éxtasis contemplativo y la planificación nerviosa… nos lleva mal que bien a trompicones por un metraje a todas luces excesivo.
Pedro Otero Serrano
7
MARKETA LAZAROVA (Frantisek Vlacil, 24-11-1967) - * * *
La religión genera sus propias formas de barbarie, pero la vida sin ella sume a las personas en la suma brutalidad; unánime, absoluta. Esta vendría a ser la conclusión principal que nos deja este cruel romancero visual checo, en el que hay poco espacio para la fábula o la redención, con la inocencia mancillada por sistema, entrecruzadas atrocidades entre los distintos personajes, y una puesta en escena bastante inmisericorde con el sufrido espectador.
Entre las humaredas de cada masacre, cuidada fotografía, - generando imágenes de indiscutible belleza -, sutil selección musical, - transmitiendo emoción en los momentos álgidos -, pero una realización confusa y grandilocuente, que, alternando el éxtasis contemplativo y la planificación nerviosa… nos lleva mal que bien a trompicones por un metraje a todas luces excesivo.
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