El final del salvaje oeste frente a la llegada de la civilización, con sus respetables normas, sus prejuicios vergonzosos e intereses mezquinos. Atípica en su concepción, pero resuelta según los cánones, nos presenta la historia de un inocente pistolero abatido vilmente por un pueblo de mediocres. Como brazo ejecutor, - los cobardes no pueden -, un sheriff íntegro que igualmente podía haber estado al otro lado del problema. Esquemática, amena y reflexiva, podríamos considerarla como un antecedente de peso para la obra maestra de John Huston “El juez De La Horca” (1972).
Pedro Otero Serrano
8
El final del salvaje oeste frente a la llegada de la civilización, con sus respetables normas, sus prejuicios vergonzosos e intereses mezquinos. Atípica en su concepción, pero resuelta según los cánones, nos presenta la historia de un inocente pistolero abatido vilmente por un pueblo de mediocres. Como brazo ejecutor, - los cobardes no pueden -, un sheriff íntegro que igualmente podía haber estado al otro lado del problema. Esquemática, amena y reflexiva, podríamos considerarla como un antecedente de peso para la obra maestra de John Huston “El juez De La Horca” (1972).
Me gusta (0) Reportar