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Película inacabada de Buñuel cuya enjundia en evidente pues aborda el tema del ascetismo y la tentación del diablo. Contiene unas escenas memorables como aquella en la que una niña se le acerca tentándole para luego mostrarse como un horrible diablo, el desprecio del manco al asceta después de cometer un milagro, o aquella en la que se rinde a un amigo y le ofrece e objeto para no seguir discutiendo y el otro le contesta diciéndole que su ejemplo no servirá para los humanos, teniendo una gran razón. Lástima que quedó inacabada pues toca temas que no se tocan casi nunca en las películas y serían necesarias para abrir los ojos del vulgo.
El diablo anda suelto en el desierto.
-Lo escucho en las noches.
Me he quedado sorprendido, Buñuel no pudo acabar su película, pero aun así logro meter muchas de las características más importantes de sus trabajos pasados, sin duda una apuesta provocadora que resulta difícil ignorar.
Si bien el film da a notar una crítica bien dirigida, estoy seguro que Buñuel tenía más cosas que criticar, pero en ocasiones hay impedimentos.
Disfrute los 45 minutos del metraje, muy al estilo Buñuel y no quiero pensar en lo que dejo atrás en esta película, de lo que no pudo hablar.
Buñuel genio admirable.
Críticas: 3
Pedro Otero Serrano
7
“El diablo anda suelto en el desierto“. - Le escucho en las noches -.“. Ultima película mexicana de su autor, aún con buena parte del equipo técnico con el que había rodado sus dos obras capitales, “Viridiana” (1960) y “El Angel Exterminador” (1962). El tema consiste en un acercamiento, aunque desde el descreimiento y la gamberrada, a la figura del santo asceta sirio Siméon El Estilita, que por lo visto vivió durante 39 años en lo alto de una columna.
Uno de los temas centrales vendría a ser la insaciabilidad de la fe. Por mucho que los fieles se esfuercen por agradar a Dios, este, por la voz de Simón, siempre tiene algo que reprocharles. En su atormentado ateísmo el autor no puede entender el extremo sacrificio del protagonista, a no ser bajo el prisma de la soberbia. Su pobre madre, entristecida, vive miserablemente a unos metros y su hijo no hace nada para socorrerla. Su fanatismo le ciega. Obsesionado por resistir a las tentaciones de la carne, rehúye cualquier acción práctica para remediar los males del mundo.
El final resulta en extremo brusco, aunque no por su condición de obra inacabada como se dijo en algún momento. Su escasa duración obedece a que originalmente iba a ser tan solo un segmento, de tres, con la participación de otros autores para los que se barajaron los nombres de Fellini, Dassin, De Sica, o Welles. No. El final resulta brusco porque en un alarde de revanchismo ateo… como quiera que Simón no cede a las tentaciones, el autor decide que sea secuestrado por el demonio que le lleva a un antro inmundo a escuchar rock and roll. La conclusión por tanto, es que el demonio, la carne, la realidad, siempre gana… y que el hedonismo se impone a los buenos propósitos.
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