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Críticas de El Viaje de los Malditos (1)




mahotsukai

  • 31 Mar 2025

8



Destacable superproducción británica dirigida por Stuart Rosenberg (“Brubaker”, 1980), basada en hechos reales.

Mayo de 1939. Un barco con 937 judíos alemanes zarpa desde Hamburgo con destino a La Habana, Cuba. Todos intentan huir del consolidado y brutal régimen nazi, algunos han sido declarados enemigos del estado alemán, otros ya han sido víctimas de los primeros campos de concentración y otros tantos intentan reunirse con sus parientes en el Caribe. Sin embargo, las autoridades cubanas se niegan a recibirlos obligándolos a regresar a Alemania.

En 1974 Max Gordon-Witts y Gordon Thomas publicaron “Voyage of the Damned”, impactante novela basada en hechos reales sobre un grupo de judíos alemanes que abordan un trasatlántico intentando huir del régimen nazi, en uno de los primeros atisbos del holocausto nazi. Todos los pasajeros habían conseguido su visado para Cuba, de hecho, muchos de ellos contaban con familiares viviendo en la isla caribeña, por lo que la travesía parecía un viaje hacia la libertad y la esperanza, cuando el Saint Louis zarpó de Hamburgo el 13 de mayo de 1939. Sin embargo, terminaría por convertirse en una verdadera pesadilla cuando las autoridades de Cuba negaron al barco su ingreso al puerto de La Habana, mientras autoridades corruptas comenzaron a poner problemas a las visas tramitadas aduciendo problemas administrativos y solicitando altas sumas para “revalidarlas”. Ante la imposibilidad de remediar y cumplir con las nuevas exigencias cubanas, el rechazo de las autoridades estadounidenses de dejarles arribar a sus costas y la indiferencia de las potencias europeas, el Saint Louis se vería imposibilitado de atracar en algún puerto neutral, perdido y sin rumbo fijo más que el de regresar a la Alemania Nazi, donde hacía rato que el régimen había establecido sus políticas antisemitas y preparaba en secreto la invasión a Polonia en septiembre del mismo año.

A todo esto, la pregunta que se viene a la mente inmediatamente al conocer las circunstancias de este viaje es cómo fue posible que el régimen nazi autorizara la salida de Alemania de casi mil judíos alemanes. La verdad es que todo esto tenía dos principales objetivos, propaganda y espionaje. La idea original fue del propio ministro de Ilustración Pública y Propaganda, Joseph Goebbels, para demostrar al mundo que los judíos supuestamente eran libres de abandonar el país si lo deseaban. Lo que obviamente no se publicitaba es que estos judíos alemanes de clase media y acomodada habían decidido abandonar el país dejando todos sus bienes inmuebles, materiales y prominentes carreras tras la escalada de violencia social que el régimen había estado alimentando especialmente desde la famosa “Noche de los Cristales Rotos” de 1938. Esta operación propagandística curiosamente terminaría también por favorecer al régimen nazi en confirmar la validez y conveniencia de sus políticas contra los judíos cuando quedó de manifiesto el profundo antisemitismo que había en todo el mundo en aquel momento, reflejado en que tanto en América como en Europa se le negara al Saint Louis desembarcar a sus pasajeros.

Por otra parte, aunque su capitán Gustav Schroeder no era simpatizante del gobierno nazi, a bordo del Saint Louis viajaba un grupo no menor de espías que trabajaban para la Abwehr (“Defensa” en alemán) o Servicio de Inteligencia Alemán, que estuvo operativo entre 1921 y 1944, que inicialmente estaba a cargo de velar por las políticas de Defensa de Alemania, pero que en 1938 pasaría a llamarse “Departamento De Ultramar en el Alto Mando de las Fuerzas Armadas“ (OKW, Abwehr im Oberkommando der Wehrmacht“). Lo cierto es que a pesar de que su nombre implicaba acciones de contraespionaje, la Abwehr funcionaba como una agencia de inteligencia y contrainteligencia creciente, porque trabajaba exclusivamente con la inteligencia humana, la inteligencia de agentes de campo y de otras fuentes. En concreto, en el Saint Louis, sus espías estaban encargados de reunir información una vez que el barco atracara en La Habana para recopilar y enviar información concerniente al estado del ejército norteamericano. De ahí que el gobierno de Estados Unidos supuestamente se negara a dejar desembarcar a pasajeros y tripulación en sus puertos.

“Voyage of the Damned” (1974) se convertiría rápidamente en un best seller y sus derechos serían adquiridos por Robert Fryer y William Hill, siendo considerado originalmente como un proyecto de TV Movie para el ciclo “ABC Movie of the Week” (1969-1975), pero su presupuesto de casi US$7,5 millones era demasiado alto para dichos estándares. Finalmente, el proyecto sería tomado en 1976 por la productora de TV ITC, famosa por producir varias series de culto de los 50 y 60, quien se asoció con la General Cinema Corporation para formar la Associated General Films, cuyo primer film sería justamente “Voyage of the Damned” (1976) a los que le seguirían otros clásicos como “Capricorn One” (1977) de Peter Hyams y “The Eagle Has Landed” (1978) de John Sturges. Para este proyecto, la ITC puso a la cabeza a Stuart Rosenberg, quien venía de rodar “The Drowning Pool” (1975), film de suspense estadounidense, secuela de “Harper” (1966) de Jack Smight, siempre con Paul Newman como protagonista. Rosenberg tenía mucha experiencia filmando con repartos corales y espacios cerrados por lo que, por un lado, su elección resultaba un acierto para dirigir al espectacular reparto que los productores habían logrado reunir, y del que hablaré en su momento, pero suponía a la vez una apuesta al desenvolverse la mayor parte de la trama en el barco, lo que el director supo equilibrar con varias secuencias en escenarios abiertos como La Habana de fines de los 30 y principios de los 40.

Como la mayor parte de las películas ambientadas en barcos y otras embarcaciones marinas, desde “Das Boot” (1981) de Wolfgang Petersen hasta “Titanic” (1997) de James Cameron, el leitmotiv necesariamente requiere de subtramas o diversas historias para presentar personajes que, si bien comparten un mismo contexto, tienen diferentes realidades, esperanzas y destinos. “Voyage of the Damned” (1976), por supuesto, no es la excepción y encontraremos varias de estas subtramas, algunas mejores desarrolladas que otras, pero igualmente interesantes. Por ejemplo, destaca la del Dr. Strauss y su interminable y angustiosa travesía en Cuba para conseguir que sus dos hijas bajen del barco, tratando con todo tipo de personajes autoridades y hombres poderosos de dudosa reputación. Otra subtrama es la trágica relación de amor que establecen una joven judía y el mayordomo del capitán del barco que nace y muere precisamente en el viaje. También vale destacar la historia de los profesores judíos, que la trama sugiere son homosexuales, y que ven con pavor la posibilidad de volver a los campos de concentración de los cuales lograron escapar. Podemos también mencionar la historia de la prostituta Mira que se entrelaza con la del Dr. Strauss y que tiene su punto final en su encuentro con sus padres, los Hauser, a quienes les entrega todo su dinero y se despide. También conmovedora será la entereza de la anciana Rebecca ante la enfermedad terminal de su esposo durante la travesía. Y cómo no mencionar la historia de amor y desamor de Egon y Denise Kreisler, que intentan reconstruir su relación después de un affaire del marido.

Todas estas subtramas son realmente dramáticas y conmovedoras, están cargadas de un halo melancólico y fatalista sí se quiere, pero refuerzan el concepto de la resiliencia humana ante situaciones difíciles de supervivencia dentro de un contexto de incertidumbre, con personajes trágicos rebeldes y/o resignados, donde cada uno busca rebelarse como puede o sufrir impotentes el destino que les espera. También en este contexto, encontraremos personajes en los cuales no se profundiza demasiado en sus vidas privadas, pero que de igual forma resultan interesantes en su tratamiento como caracteres íntegros. Es el caso del capitán Gustav Schroeder, quien tiene claro cuál es su prioridad, la de asegurarse que sus pasajeros no sólo sean tratados con el máximo respeto y exquisitez, sino que sean llevados a buen puerto. El personaje, que mostrara su oposición a las ideas antisemitas del nazismo cada vez que sea necesario, representa la integridad del hombre en el cumplimiento de su deber poniendo por sobre todo el sentido común. Incluso, cabe mencionar la tentativa de hacer encallar el barco antes de regresar a Hamburgo y evitar entregar a sus pasajeros a la muerte. Sus constantes desencuentros con Schiendick, que oficia tanto de espía como de alborotador, y un grupo de partidistas nazis que le acompañan, sirven de aliciente para mantener el ambiente más tenso aún.

Hay otra cuestión realmente destacable en “Voyage of the Damned” (1976) es el tratamiento de la dimensión humana en el contexto social. Por ejemplo, podemos ver al matrimonio Kreisler llegar en un lujoso vehículo al puerto, para quienes además se ha dispuesto un espacio especial de entrada, podemos vemos las lujosas veladas con cena y baile de salón a bordo del Saint Louis, incluida una mascarada, y podemos ver la proyección de películas en el cine sólo para constatar dos cuestiones muy potentes. Primero, que el intento de escapismo de una realidad cruel e implacable sólo permanece por ese instante, por más que se aferren a estos instantes. Y, segundo, que todos al fin del día, por más que haya diversificación de clases dentro de los pasajeros, están conscientes de que ni su estatus socioeconómico ni académico les salvaran de su destino, muy por el contrario, están atados todos a él por su origen, a manos de una ideología enfermiza y repulsiva. Como reflexión final, mencionar que el discurso del film es contundente, con su tono trágico y melancólico, que este viaje que aparentemente era sinónimo de libertad y esperanza no está más que destinado a convertirse en una pesadilla. De hecho, aunque históricamente el barco pudo desembarcar en el puerto de Amberes tras un resistido y demorado acuerdo entre Bélgica, Países Bajos, Francia y Reino Unido y sus pasajeros acogidos en distintos países de Europa, el estallido de la II Guerra Mundial sólo meses después los llevaría que fueran nuevamente perseguidos, terminando la gran mayoría encarcelados y asesinados en campos de concentración nazis en Alemania y otros territorios donde la Alemania nazi tenía estos campos de exterminio.

Como ya adelanté, “Voyage of the Damned” (1976) tiene un reparto coral estelar que incluyó a Oskar Werner (“Ship of Fools”, 1965) y Faye Dunaway (“Network”, 1976) como el Profesor Egon Kreisler y su esposa Denise, matrimonio de clase alta que intenta recuperarse después de la infidelidad del marido; Sam Wanamaker (“The Spiral Staircase”, 1974), Lee Grant (“Shampoo”, 1976) y Lynne Frederick (“Nicholas and Alexandra”, 1974) como Carl Rosen, su esposa Lili y su hija Anna, quien se enamora y establece una relación con Max Gunter, interpretado por Malcolm McDowell (“A Clockwork Orange”, 1971), que a su vez sirve al Capitán Schroeder, en la piel de Max von Sydow (“The Exorcist”, 1973), quien antagoniza con el espía y alborotador nazi Otto Schiendick, personificado por el icónico Helmut Griem (“Cabaret”, 1972). Julie Harris (“The Haunting”, 1963) como Alice Fienchild, Nehemiah Persoff (“The Greatest Story Ever Told”, 1965) y Maria Schell (“Le notti bianche”, 1957) como el matrimonio Hauser junto a Katharine Ross como su hija Mira, Paul Koslo (“The Omega Man”, 1971) y Jonathan Pryce (“The Age of Innocence”, 1993) como los profesores Aaron Pozner y Joseph Manasse, Luther Adler (“The Desert Fox: The Story of Rommel”, 1951) y Wendy Hiller (“Separate Tables”, 1958) como el Profesor Weiler y su esposa Rebecca y Victor Spinetti (“Becket”, 1964) como el Dr. Erich Strauss, entre otros, también participaron del elenco. Finalmente, los monstruos Orson Welles (“Citizen Kane”, 1941) como José Estedes, James Mason (“A Star Is Born”, 1954) como el Dr. Juan Remos, Michael Constantine (“My Big Fat Greek Wedding”, 2002) como Luis Clasing, José Ferrer (“Moulin Rouge”, 1952) como Manuel Benítez, Ben Gazzara (“Anatomy of a Murder”, 1959) como Morris Troper, Denholm Elliott (Saga “Indiana Jones”, 1981-1989) como el Almirante Canaris y Fernando Rey (“Viridiana”, 1961) como el Presidente Bru engalanaron más el reparto.

Inicialmente, los productores habían considerado la antigua Yugoslavia para el rodaje. Sin embargo, el único barco que pudieron encontrar que se ajustaba a las especificaciones de los productores estadounidenses fue destruido en un puerto, por lo que la idea fue desechada. Finalmente, la película fue filmada principalmente en locaciones de Barcelona, España (en reemplazo de Cuba), St. Pancras Chambers en Londres y en los EMI Elstree Studios en Borehamwood, Hertfordshire.

El barco utilizado en “Voyage of the Damned” (1976) fue el M/V Irpinia de la línea italiana Grimaldi Siosa. Originalmente fue un transatlántico francés construido en 1929, en 1940 estuvo atracado en Buenos Aires durante el armisticio entre Francia y la Alemania nazi en 1940, sirviendo al gobierno trasandino entre 1943-1946, siendo adquirido en 1955 por la línea Grimaldi Siosa. Posteriormente, en 1962 se transformó en un diseño de chimenea única, al que se le agregaron dos motores diésel Fiat y se convirtió en un buque mercante. Para el momento en que la película estaba en etapa de producción, se le agregaron dos chimeneas falsas para asemejarse al real Saint Luis, ya que todavía estaba bien equipado y funcionaba en las rutas de cruceros del Mediterráneo. Navegaría durante algunos años más después de esta película, hasta luego ser llevado a talleres de desguazadores La Spezia, Italia, donde fue desarmado en los 80.

La banda sonora fue compuesta por el argentino Lalo Schiffrin e interpretada por la Orquesta de Estudio de Londres. Fiel a su estructura narrativa rica y tensa, el score incorpora múltiples estilos musicales dentro del clasicismo orquestal dramático para para reconstruir las diversas perspectivas e historias de los pasajeros.

La película se estrenó el 22 de diciembre de 1976 en Nueva York y Los Ángeles. Sin embargo, no fue exitosa, estrenándose en Reino Unido casi un año después en una versión editada. Por el contrario, en Japón muy bien recibida. “Voyage of the Damned” (1976) fue nominada a tres premios Oscar, incluyendo mejor actriz de reparto (Lee Grant), mejor guión y mejor score original. También fue nominada a 5 Globos de Oro, incluyendo mejor película, mejor guión, mejor score original, mejor actor de reparto (Oskar Werner) y doble nominación por mejor actriz de reparto (Lee Grant y Katharine Ross), donde ganó con Katharine Ross.

En resumen, un interesante clásico que trae a la memoria y a la conciencia uno de los eventos más infames de la IIGM, también conocido como el “viaje de la vergüenza”. Con un reparto increíble, dirección solvente y una historia principal aderezada de otras historias secundarias dramáticas y conmovedoras, estamos ante un título definitivamente a reivindicar y que todos deberíamos visionar.



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