Temprana cinta adscribible al género terrorífico, cuyo no nombre no creemos que sea casual. Trilby es un duende etéreo, doméstico y sentimental, que Charles Nodier nos trajo el mundo de las hadas. Así se llamaba una chica, modelo de pintores en la bohemia, cuya voz ronca podía transformarse… hechizando las almas con deje sobrenatural.
El responsable de tan tremendo cambio se llamó Svengali, hacedor de músicas misteriosas y amo del magnetismo; Rasputín de la melodía que robó a la niña su vida para llevársela a triunfar en los mejores escenarios. Este señor, se convertiría en uno de esos personajes recurrentes del fantaterror ; como Orlac, Mabuse, o Zaroff; en lo que podríamos llamar íconos de serie B de nuestra historia.
El autor de la novela, de nombre George Du Maurier, amén de estos supo crear también a otro personaje, en novela aparte; una especie de Heatcliff bondadoso que era capaz de amar más allá del espacio, el tiempo e incluso la muerte. Al tal se le nombraba como Peter Ibettson. Para rizar la lana de casualidades, resulta que el autor George tuvo una sobrina, de nombre Daphne, que aportó a nuestra vidas, - con la ayuda de un tal Hitchcock -, otras obras señeras como “Posada Jamaica” (1939), “Rebeca” (1940), y “Los Pájaros” (1963).
El caso es que la dulce Trilby triunfó durante algún tiempo, a su pesar, con su encantada voz cantarina, hasta que recuperó el amor, murió en el acto sobre el escenario, y causó a su vez la muerte del pérfido hipnotizador. Bueno… no… eso fue al principio, en 1915. Luego los americanos rodaron una versión alternativa del final, en 1917, en la que recuperó el amor, recuperó a a sus amigos, y vivió muy alegremente recordando “los buenos viejos tiempos”.
Pedro Otero Serrano
8
Temprana cinta adscribible al género terrorífico, cuyo no nombre no creemos que sea casual. Trilby es un duende etéreo, doméstico y sentimental, que Charles Nodier nos trajo el mundo de las hadas. Así se llamaba una chica, modelo de pintores en la bohemia, cuya voz ronca podía transformarse… hechizando las almas con deje sobrenatural.
El responsable de tan tremendo cambio se llamó Svengali, hacedor de músicas misteriosas y amo del magnetismo; Rasputín de la melodía que robó a la niña su vida para llevársela a triunfar en los mejores escenarios. Este señor, se convertiría en uno de esos personajes recurrentes del fantaterror ; como Orlac, Mabuse, o Zaroff; en lo que podríamos llamar íconos de serie B de nuestra historia.
El autor de la novela, de nombre George Du Maurier, amén de estos supo crear también a otro personaje, en novela aparte; una especie de Heatcliff bondadoso que era capaz de amar más allá del espacio, el tiempo e incluso la muerte. Al tal se le nombraba como Peter Ibettson. Para rizar la lana de casualidades, resulta que el autor George tuvo una sobrina, de nombre Daphne, que aportó a nuestra vidas, - con la ayuda de un tal Hitchcock -, otras obras señeras como “Posada Jamaica” (1939), “Rebeca” (1940), y “Los Pájaros” (1963).
El caso es que la dulce Trilby triunfó durante algún tiempo, a su pesar, con su encantada voz cantarina, hasta que recuperó el amor, murió en el acto sobre el escenario, y causó a su vez la muerte del pérfido hipnotizador. Bueno… no… eso fue al principio, en 1915. Luego los americanos rodaron una versión alternativa del final, en 1917, en la que recuperó el amor, recuperó a a sus amigos, y vivió muy alegremente recordando “los buenos viejos tiempos”.
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