Dos clanes de la mafia conviven pacíficamente hasta que el hijo de uno de los líderes aparece muerto en el territorio del otro.
Jet Li es Han Sing, quien al enterarse de la muerte de su hermano va en busca de respuestas y venganza, es noble y con sentido del humor, muy buena actuación.
Aaliyah es Trish ODay, una muchacha del bando opuesto que va tomando cariño a Han tras irlo conociendo, es simpática, muy buen rendimiento.
Delroy Lindo es Isaak ODay, líder de la mafia afroamericana pero no es un mal sujeto como habría de esperarse, se preocupa por su familia y deja claro que pretende llevar una vida legal, muy buena interpretación.
Anthony Anderson como Maurice, matón del clan afroamericano, aporta un lado gracioso a la película sin quedar fuera de tono, muy buen papel.
Isaiah Washington como Mac, lugarteniente en el bando afroamericano, es un tipo carismático aunque arrogante y sin escrúpulos, buen rendimiento.
Henry O como Chu Sing, líder de la facción asiática, es sumamente viejo pero no por ello menos malo, buen papel.
Rusell Wong es Kai, lugarteniente del bando asiático, es un tipo letal y confiado de sí mismo, excelente papel.
Stanley Clarke y Timbaland componen la música, siendo sencilla. A resaltar del soundtrack el tema It really dont matter, el cual se escucha más que suficiente.
Andrzej Bartkowiak dirige. Para ser su debut consigue imprimir su toque propio y se nota, pues posee un estilo característico de filmar y tocaría tópicos específicos por esta época de su carrera, juntando el hip hop con artes marciales.
Como película posee una sólida carga familiar, historia de romance aceptable, pizcas de drama, humor con gracia, buenas peleas, fotografía impecable, ritmo fluido. Fuertemente se apoya en las actuaciones, puesto que todos están correctos en sus papeles y son actores con presencia, la relación de Jet Li-Aaliyah funciona muy bien al si haber química entre ellos, el giro en la trama que implica traición me gustó mucho.
Aunque negativamente, el uso de cables no sienta siempre bien, en la parte final hubiese ampliado la batalla de Jet Li con Rusell Wong, además de incluir más diálogos entre Jet Li y Aaliyah.
Tracker Predator
9
Dos clanes de la mafia conviven pacíficamente hasta que el hijo de uno de los líderes aparece muerto en el territorio del otro.
Jet Li es Han Sing, quien al enterarse de la muerte de su hermano va en busca de respuestas y venganza, es noble y con sentido del humor, muy buena actuación.
Aaliyah es Trish ODay, una muchacha del bando opuesto que va tomando cariño a Han tras irlo conociendo, es simpática, muy buen rendimiento.
Delroy Lindo es Isaak ODay, líder de la mafia afroamericana pero no es un mal sujeto como habría de esperarse, se preocupa por su familia y deja claro que pretende llevar una vida legal, muy buena interpretación.
Anthony Anderson como Maurice, matón del clan afroamericano, aporta un lado gracioso a la película sin quedar fuera de tono, muy buen papel.
Isaiah Washington como Mac, lugarteniente en el bando afroamericano, es un tipo carismático aunque arrogante y sin escrúpulos, buen rendimiento.
Henry O como Chu Sing, líder de la facción asiática, es sumamente viejo pero no por ello menos malo, buen papel.
Rusell Wong es Kai, lugarteniente del bando asiático, es un tipo letal y confiado de sí mismo, excelente papel.
Stanley Clarke y Timbaland componen la música, siendo sencilla. A resaltar del soundtrack el tema It really dont matter, el cual se escucha más que suficiente.
Andrzej Bartkowiak dirige. Para ser su debut consigue imprimir su toque propio y se nota, pues posee un estilo característico de filmar y tocaría tópicos específicos por esta época de su carrera, juntando el hip hop con artes marciales.
Como película posee una sólida carga familiar, historia de romance aceptable, pizcas de drama, humor con gracia, buenas peleas, fotografía impecable, ritmo fluido. Fuertemente se apoya en las actuaciones, puesto que todos están correctos en sus papeles y son actores con presencia, la relación de Jet Li-Aaliyah funciona muy bien al si haber química entre ellos, el giro en la trama que implica traición me gustó mucho.
Aunque negativamente, el uso de cables no sienta siempre bien, en la parte final hubiese ampliado la batalla de Jet Li con Rusell Wong, además de incluir más diálogos entre Jet Li y Aaliyah.
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