Por supuesto que esta precuela está muy por debajo de la genial película original filmada por Brian De Palma y aunque su director Michael Scott Bregman logra un aceptable nivel de tensión en la trama ha preferido un desarrollo light, el final no podía ser más edulcorado, dejando de lado lo Noir, la violencia y mala leche necesarias e indispensables en toda buena película de gángsters.
Estamos ante un film que de todos modos tiene aspectos muy positivos, por ejemplo su estupenda banda sonora y su buena ambientación de las duras, pobres y peligrosas calles de los barrios marginales de New York a finales de los 60s, con sus bandas de negros, italianos y portorriqueños disputándose el tráfico de Heroína.
El elenco está en su mayoría formado por actores que no le ponen carácter a sus personajes, Jay Hernandez por ejemplo te cae bien enseguida con su cara de buen tipo pero es poco creíble como un despiadado líder de traficantes.
En lo positivo debo resaltar que la trama es amena, por momentos incluso alcanza un buen nivel y hasta se anima con un mensaje humanista de redención y de lucha contra los prejuicios raciales. En el reparto destaca Mario Van Peebles, como el traficante negro Earl y la siempre agradable presencia de un actor del carisma de Luis Guzmán que incluso aporta crueles dosis de humor negro al film.
No puedo dejar de destacar la exótica belleza de Jaclyn DeSantis, que hasta nos regala una escena de cama en la que podremos disfrutar de su hermoso cuerpo.
Un disfrutable film, que prefiero tomarlo como una obra que no tiene nada que ver con la de De Palma, de pura serie B pero con una aceptable producción, con una trama interesante pero moderada, a la que le hubiera quedado muy bien elevar las dosis de violencia y de tensión.
Miguel Arkangel
6
Por supuesto que esta precuela está muy por debajo de la genial película original filmada por Brian De Palma y aunque su director Michael Scott Bregman logra un aceptable nivel de tensión en la trama ha preferido un desarrollo light, el final no podía ser más edulcorado, dejando de lado lo Noir, la violencia y mala leche necesarias e indispensables en toda buena película de gángsters.
Estamos ante un film que de todos modos tiene aspectos muy positivos, por ejemplo su estupenda banda sonora y su buena ambientación de las duras, pobres y peligrosas calles de los barrios marginales de New York a finales de los 60s, con sus bandas de negros, italianos y portorriqueños disputándose el tráfico de Heroína.
El elenco está en su mayoría formado por actores que no le ponen carácter a sus personajes, Jay Hernandez por ejemplo te cae bien enseguida con su cara de buen tipo pero es poco creíble como un despiadado líder de traficantes.
En lo positivo debo resaltar que la trama es amena, por momentos incluso alcanza un buen nivel y hasta se anima con un mensaje humanista de redención y de lucha contra los prejuicios raciales. En el reparto destaca Mario Van Peebles, como el traficante negro Earl y la siempre agradable presencia de un actor del carisma de Luis Guzmán que incluso aporta crueles dosis de humor negro al film.
No puedo dejar de destacar la exótica belleza de Jaclyn DeSantis, que hasta nos regala una escena de cama en la que podremos disfrutar de su hermoso cuerpo.
Un disfrutable film, que prefiero tomarlo como una obra que no tiene nada que ver con la de De Palma, de pura serie B pero con una aceptable producción, con una trama interesante pero moderada, a la que le hubiera quedado muy bien elevar las dosis de violencia y de tensión.
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