Ficha El Pasaje

5.57 - Total: 10

  • No la has puntuado
  • No has insertado crítica
  • No has insertado curiosidades
  • No has insertado ningun error



Críticas de El Pasaje (1)


Mad Warrior

  • 10 Jul 2024

4



Esta es una de esas duras aventuras que muchos, sobre todo los implicados, prefieren olvidar para siempre. Tanto que se halla casi sumida en la oscuridad total.
¿Qué pudo pasar entre esos picos helados de los Pirineos para que nadie desee recordarlo?

Título improbable donde los haya, desde su misma concepción en el marco histórico de la supremacía nazi imaginado por Bruce Nicolaysen, el mismo autor que luego se desempeñaría mejor narrando las grandes peripecias de la familia Kuyper en la América de las conquistas y el nacimiento de las grandes ciudades empezando desde “From Distant Shores“. En “Perilous Passage“, publicada en tapa dura por Playboy en 1.976, también había una familia sometida a las más duras experiencias a través de esas montañas que bordean España y Francia.
El libro, que suma aventura, acción y una trama reciclada con persecuciones nazis y algunos momentos particularmente horribles, era difícil de concebir para el cine. Y sin embargo sucedió. El productor asociado experto en diseño de títulos Maurice Binder se une a este proyecto un tanto descabellado que no me interesa saber cómo pudo obtener luz verde en el que, por extraño que parezca, nos presenta a Anthony Quinn dando vida a un pastor vasco (...porque seguramente no había actores españoles que pudieran hacer el papel; Paco Rabal, sin ir más lejos). Y sin que tome mucho tiempo este señor acepta una misión nada atractiva.

La misma que en el libro, porque el autor ejerce de guionista: ayudar al sr. Bergson (originalmente Bergman), su esposa y sus hijos a evadir al enemigo alemán. Hay muchas cosas que podrían funcionar aquí, de hecho un primer tramo bastante sobrio en el que el anónimo pastor se dirige a Francia para recoger a la familia está bien desarrollado, pero algo empieza a torcerse cuando ese enemigo del que quieren huir es un oficial de la SS al que interpreta Malcolm McDowell (...porque seguramente no había actores alemanes que pudieran hacer el papel).
J. Lee Thompson, un director eficaz para la acción y la aventura, se deja llevar por eso a los niveles más básicos posibles. El guión no aprovecha a los personajes como es debido, la relación dramática entre los miembros de la familia y con el extraño del que dependen sus vidas se trata de forma pobre, y pronto pasarán a convertirse en caricaturas sometidas a escenas desagradables y en las que el director se regodea en exceso, del mismo modo que McDowell. La violencia de la que hace gala su oficial Von Berkow pasa de intensa a repulsiva y su locura psicótica lleva la historia a un nivel cuasisurrealista.

No sólo él contribuye a ello. El protagonista, pese a sus más de 60 años, demuestra unas habilidades para resolver situaciones límite que ya quisiera James Bond; Quinn deja de ser un simple pastor para convertirse en la versión campestre de Sean Connery, y la historia empieza a ahogarse en su propia demencia. Thompson combina secuencias de acción brutales con momentos dramáticos centrándose en los actores, pero no atina al intentar que nos creamos lo que está sucediendo, tanto más cuanto que McDowell se tomó su papel a broma a sabiendas del fracaso de la película y así nos lo hace ver cada vez que tiene la más mínima oportunidad.
Mientras Patricia Neal padecía de problemas de salud, James Mason, un hombre muy sabio, tenía muy claro que la película no iba a llegar muy lejos (tan claro como lo tenemos nosotros con respecto al personaje de la anterior). ¿Qué se puede hacer para compensar el vacío y la crueldad que se nos sirve durante tanto tiempo? Pues el director vuelve a la acción rutinaria en paisajes bellos; sorprende por su impactante crudeza más que por su importancia dentro del argumento, que es ninguna (hace tiempo que los protagonistas dejaron de importarnos...).

Y aparte de no haber sorpresas ni giros satisfactorios nos podemos quedar, si así lo deseamos, patidifusos con el extrañísimo clímax que tenía reservado el guión, y donde McDowell termina de lucirse, cuya existencia aún intento averiguar cual es. Uno se puede dejar arrastrar por el exceso, el salvajismo y la alocada aventura y tal vez se soporte mejor el visionado. O no.
Éste, Mason, la pobre Kay Lenz (que no vivió un rodaje muy agradable) y casi todos acertaron de pleno: “El Pasaje“ se estampó en la taquilla, pasó inadvertida debido a su mínima publicidad y eso fue todo. ¿Y hay algo que decir acerca de la horrenda fotografía de Michael Reed? Creo que no.



Me gusta (1) Reportar

Ver todas las crítica