Ficha Kandagawa Wars


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Críticas de Kandagawa Wars (2)




Mad Warrior

  • 6 Jun 2020

4



A lo lejos en la noche, a través de una ventana, se produce una escena de perversión repulsiva e impactante: una madre y un hijo hacen el amor derribando todos los muros sobre lo ético, lo moral y lo políticamente correcto.
Una chica observa en silencio. Comienza una rara y perversa fascinación. Y una carrera, la de Kiyoshi Kurosawa.

Corren los años 80. Toho, Shochiku y Toei no se hallan en su mejor momento por el auge del ¨V-Cinema¨ debido a la popularidad del vídeo y los establecimientos, un pequeño mercado que para muchos marcará un antes y un después en la producción cinematográfica, sobre todo por la utilización de bajos presupuestos y la posibilidad de incluir el erotismo a unos niveles mayores de los permitidos en las salas de cine comerciales. Priman las ¨pinku eiga¨ y se convierten en el negocio más importante del momento.
En este panorama un joven de 28 años natural de Kobe llamado Kiyoshi Kurosawa realiza su primer film, enmarcado en este género. Así empezaría el que una década después será considerado uno de los directores más influyentes de la industria, en especial dentro del suspense y el horror gracias a títulos como ¨Cure¨ o ¨Kairo¨; Kurosawa siempre fue un amante del medio desde sus días de instituto y fanático de las corrientes europeas vanguardistas, la ¨nouvelle vague¨ y el terror italiano, aprendiendo más tarde del famoso y respetado crítico Shigehiko Hasumi en la universidad de Rikkyo, quien le hizo conocer el cine americano y sus más importantes realizadores.

Los cortometrajes en Súper 8 dieron paso a la decisión de presentarse al por aquel entonces incipiente Pia Film Festival de Tokyo, donde logró el reconocimiento, a lo que siguió el colaborar con otros cineastas y formar parte de pequeñas asociaciones de jóvenes talentos a quienes productoras independientes observaban para dar salida a películas de bajo presupuesto; finalmente consiguió el encargo de rodar para Million Film, aunque forzado a mantener los esquemas de las ¨pinku eiga¨...pero lo cierto es que poco fiel iba a ser el rebelde Kurosawa a éstos.
¨Kandagawa Wars¨ se inicia con la tersa melodía de la pieza ¨Sarabande¨ de la suite para violonchelo de Sebastian Bach pero interpretada en flauta por uno de los protagonistas de la historia. Inmediatamente después la cámara se posiciona sobre una pareja haciendo el amor; ella es Akiko, de la que no sabremos más de lo que el director nos cuenta a través del escrutador ojo de la cámara. Oímos la voz de la joven narrando en tercera persona sus propios pensamientos y los sucesos que le atañen en el hastío de su vida, que resulta ser tan deprimente como el apartamento en el que se pasa todo el tiempo, hasta que un inesperado acontecimiento la cambia por completo.

Este acontecimiento será captado desde el apartamento de su vecina y amiga íntima Masami, quien en mitad de la noche descubre con sus prismáticos a una madre y un hijo, residentes en el edificio de enfrente, manteniendo relaciones sexuales. Ese es el único motor de la trama (llamémosla así) y la obsesión de las dos chifladas muchachas, que a partir de entonces (y mientras organizan estúpidos juegos eróticos entre ellas) se proponen liberar al pobre chico con signos de autismo (algo que se intuye) de las garras de su posesiva y trastornada madre, quien defiende mantener un amor limpio y puro.
Sirviéndose de un claro homenaje a ¨La Ventana Indiscreta¨ y ¨Psicosis¨ como resorte de los hechos, Kurosawa establece sin saberlo algunas de las señas de identidad de su cine para la posteridad, desde la desviación psicológica de sus personajes y la modelación de aberrantes atmósferas cuya locura interior se instalará en el inconsciente del espectador para hacerle parte de ésta hasta la visión del mundo que obtiene a través de su cámara, que fija al suelo radiografiando sus perversiones, misterios y miedos mientras se mantiene distante y frío con sus personajes. En este caso la extrañeza campa a sus anchas por un ambiente más bien desquiciado y triste pero adornado con pinceladas de humor absurdo y malicioso erotismo.

El realizador mira a la ¨nouvelle vague¨, en especial a Godard, del que hereda sus tonos eclécticos, juguetones y surrealistas, sin olvidarse de Oshima, Polanski o DePalma, ni mucho menos de Hitchcock, aunque no hará por esconder su amor por el cine en general (atención a la lista infinita de títulos de películas escritos en la habitación del chico). La puesta en escena es austera y los medios casi inexistentes, de ahí que no haya presupuesto para tratar en profundidad un guión con muchas posibilidades; en mitad del suspense y el erotismo y más allá de la lógica, Kurosawa apuesta por lo simplemente inexplicable (rompiéndose a veces la calma de las imágenes fijas con secuencias grabadas cámara en mano).
Esta decisión alcanza el colmo de lo demencial cuando las chicas, tras haber asaltado la casa de la madre, meten a ésta en un saco de dormir mientras el hijo danza alrededor de ellas con la flauta como en una función teatral clásica para luego representar una escena masoquista-¨voyeurista¨ con Akiko (y antes un precioso (y no menos raro) momento cantando ¨Kawa wa Yonde Iru¨ junto a su madre en la azotea del edificio). Con gran carisma y desparpajo, Usagi Aso y Makoto Yoshino llevan la voz cantante en la película, seguidas de unos geniales Miiko Sawaki y Houen Kishino, quienes por desgracia interpretan a unos personajes que no le preocupan mucho al guión.

Por supuesto a los distribuidores de Million Film no les interesó en absoluto el experimento de Kurosawa, por lo que le encargaron otra producción dentro del género erótico (en la cual también fracasó). Para los fans ¨Kandagawa Wars¨ significará una experiencia extraña y algo indigesta, pero merece la pena observar los humildes inicios del maestro nipón del misterio y las atmósferas, y más aún al estar tan presentes sus futuras marcas de la casa.
Con más presupuesto el resultado habría sido muy distinto.



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EvilRaider

  • 22 Jul 2016

5


Me dio el otro día por buscar información y filmo de este famoso director de cine japonés y me topé con uno de sus primeros pinitos dentro de la industria cinematográfica, “Kandagawa Wars”. Al igual que la gran mayoría de cineastas nipones que hoy en día son conocidos, empezar a rodar películas porn-soft es una “¿táctica?” muy utilizada.


Quizás habrás oído hablar de “Cure”, “Séance” o “Charisma”, pero mucho antes de todos esos pelotazos fílmicos, este director todoterreno (ha hecho incursiones en diversos géneros) dirigió “En busca y captura” ‘s como “The Excitement of the Do-Re-Mi-Fa Girl” o “Sweet Home”, pasando por la serie televisiva “Gakko No Kaidan”. Pues bien, “Kandagawa Wars” es su primer trabajo que hoy en día se puede encontrar, así que como ya he comentado estamos ante un filme sexploitation que tan populares eran en los ’80 entre el cine VHS ponja.

La historia de este mediometraje de apenas 60 minutos de recorrido es lo que puedes leer en cualquier sinopsis que circula por internet, llana y simplemente. Una obra sin muchas aspiraciones donde el grueso recae en dos vecinas “muy amigas” que en su tiempo libre se dedican a espiar vecinos del bloque de enfrente y un día otean a un joven bastante lelo y desganado que es “”forzado”” a mantener relaciones sexuales con su madre.

Con una estética bastante gris y deprimente, se suceden minutos del típico soft porn entre una japonesa algo viciosa, un lésbico y una especie de romance exprés apocalíptico que cuando termina la cinta te quedas igual que al principio. Como historia su profundidad brilla por su total ausencia, los personajes son más planos que un folio y sin ninguna motivación, hay escenas patéticas/incoherentes/absurdas que poco aportan a lo extraño que ya de por sí es la cinta.
Aun así no es una cliché en su género (¿hay acaso un tópico a seguir en ese género?) pues a medida que la ves, notas que hay como algo raro en la peli. Se suceden algunas cosas un tanto increíbles que te hacen dudar si de verdad existe un trasfondo más allá de todo el material explícito que expone. Tras realizar varios análisis y buscar (de lo poco que hay acerca de esta producción) he llegado a la conclusión que seguramente era un proyecto experimental del director para ir empezando en el cine.

La fotografía es un campo recurrente, ya que como en la mayoría de los primeros trabajos de directores, los planos de cámara usados son los típicos cortados y ajenos a cualquier movimiento. Estáticos y alejados del objetivo que enseñan más que diversos encuadres con un aire más profesional. Personalmente, no me molestan, de hecho hasta me gustan.

En cuanto a los efectos especiales y banda sonora… mejor no meterse, resultan algo primitivos y están contados con los dedos de una mano. Eso sí, las actuaciones, para el papel que interpretan estos desconocidos actores están muy acorde a sus personajes.

Ahora viene el pequeño párrafo que siempre destino para comentar la nota del metraje, mas este es un caso excepcional. ¿Es buena la película? Seriamente y teniendo en cuenta varios factores y demás, NO. ¿Entonces es mala? A ver… es un pinku-eiga, creo que la palabra ya lo dice todo. Pocos son los filmes de esta índole que merecen la pena y esta…no es la excepción.

Si quieres entretenerte un rato o reírte es una buena recomendación, aunque eso sí, no es una película de risa, irónicamente.

Un 5



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