EL HEROE DE CASCORRO (Emilio Bautista, 1-01-1929) - * * *
Una de las pocas realmente relevantes dentro del mudo español, sobre todo por cuenta de las pocas que se han conservado medianamente íntegras de dicho periodo. Aproximación a la vida de Eloy Gonzalo, uno de los últimos héroes decimonónicos y protagonista tanto de la batalla de marras, - en la guerra de Cuba-, como de la emblemática estatua que aún preside el corazón de El Rastro de Madrid.
Película que, sobre todo al principio, funciona a un ritmo un tanto acelerado, entendemos que no tanto por querencia del autor como por precipitación en el rodaje, o incluso la carencia de fragmentos perdidos. En lo que se refiere al argumento, abarca no solo desde la “adopción” del huérfano Eloy Gonzalo hasta la muerte del héroe por cuenta de unas fiebres que le liquidan tras su gran gesta, sino que nos cuenta también los avatares de sus amigos y su prometida durante el año siguiente… todo lo cual se enmarca en un fragmento bien valorado por la crítica, pero que a nosotros nos parece un pegote. ¿A cuenta de qué?.
Cinta, por tanto, en extremo irregular, rodada entre Madrid Y Alicante, - las palmeras no son cubanas -,mediocremente conservada que, sin embargo, no solo recoge algunos valiosos momentos del folklore y las tradiciones de antaño sino algún momento de gran cine… como el del duelo a espada, por ejemplo, o la despedida del héroe con un encuadre de cámara que abarca los tres pisos del edificio; algo audaz y muy conseguido, y no solo inédito en el cine español de entonces… sino también muy escaso en el de fuera.
Pedro Otero Serrano
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EL HEROE DE CASCORRO (Emilio Bautista, 1-01-1929) - * * *
Una de las pocas realmente relevantes dentro del mudo español, sobre todo por cuenta de las pocas que se han conservado medianamente íntegras de dicho periodo. Aproximación a la vida de Eloy Gonzalo, uno de los últimos héroes decimonónicos y protagonista tanto de la batalla de marras, - en la guerra de Cuba-, como de la emblemática estatua que aún preside el corazón de El Rastro de Madrid.
Película que, sobre todo al principio, funciona a un ritmo un tanto acelerado, entendemos que no tanto por querencia del autor como por precipitación en el rodaje, o incluso la carencia de fragmentos perdidos. En lo que se refiere al argumento, abarca no solo desde la “adopción” del huérfano Eloy Gonzalo hasta la muerte del héroe por cuenta de unas fiebres que le liquidan tras su gran gesta, sino que nos cuenta también los avatares de sus amigos y su prometida durante el año siguiente… todo lo cual se enmarca en un fragmento bien valorado por la crítica, pero que a nosotros nos parece un pegote. ¿A cuenta de qué?.
Cinta, por tanto, en extremo irregular, rodada entre Madrid Y Alicante, - las palmeras no son cubanas -,mediocremente conservada que, sin embargo, no solo recoge algunos valiosos momentos del folklore y las tradiciones de antaño sino algún momento de gran cine… como el del duelo a espada, por ejemplo, o la despedida del héroe con un encuadre de cámara que abarca los tres pisos del edificio; algo audaz y muy conseguido, y no solo inédito en el cine español de entonces… sino también muy escaso en el de fuera.
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