EL PINTOR DE DRAGONES (William Worthington, 28-09-1919) - * * * * *
Muestra de la fascinación norteamericana por la cultura oriental en aquellos años, consiste en una humilde fábula, de menos de una hora, en torno a la creación artística, lo cuestionable de las barreras establecidas entre razón y locura, y la necesidad del amor como motivación última en la realización del individuo.
Como decimos, trata temas concretos de los muy importantes, como el de la necesidad de un continuador que de alguna manera preserve y expanda nuestra propia obra… o la de la incompatibilidad del genio, cuando se basa en anhelos inasibles de nuestra propia mente, con la felicidad doméstica y los amoríos cotidianos.
Pese a su modestia, - en todos los aspectos se trata de un film pequeño -, o quizá por ello… todas estas cuestiones quedan apuntadas con proverbial sutileza, asentando sobre la soberbia actuación de actores japoneses, el debate antedicho, en delicados escenarios con cierto punto naíf y con preciosas fotografías bien dignas de ser enmarcadas.
Pedro Otero Serrano
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EL PINTOR DE DRAGONES (William Worthington, 28-09-1919) - * * * * *
Muestra de la fascinación norteamericana por la cultura oriental en aquellos años, consiste en una humilde fábula, de menos de una hora, en torno a la creación artística, lo cuestionable de las barreras establecidas entre razón y locura, y la necesidad del amor como motivación última en la realización del individuo.
Como decimos, trata temas concretos de los muy importantes, como el de la necesidad de un continuador que de alguna manera preserve y expanda nuestra propia obra… o la de la incompatibilidad del genio, cuando se basa en anhelos inasibles de nuestra propia mente, con la felicidad doméstica y los amoríos cotidianos.
Pese a su modestia, - en todos los aspectos se trata de un film pequeño -, o quizá por ello… todas estas cuestiones quedan apuntadas con proverbial sutileza, asentando sobre la soberbia actuación de actores japoneses, el debate antedicho, en delicados escenarios con cierto punto naíf y con preciosas fotografías bien dignas de ser enmarcadas.
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