La historia, aunque basada directamente en un libro de la época, nos recuerda a “Los Miserables” de Víctor Hugo. En este caso tras una muerte accidental, un ex-convicto condenado injustamente huye con su hija de un implacable perseguidor. Rehacen su vida al otro lado del mundo, en un ambiente paradisiaco que anticipa “Tabú” (1930).
Por lo visto el autor poco menos que la fue improvisando a medida que captaba las localizaciones, - en paralelo a las de “El Idolo Bailarín” (1920) -, en bonitos rincones de Fort Lauderdale (Florida) y Nassau (Bahamas). Pese a no tratarse de uno de sus mayores éxitos, perduró por una narración fluida, a medio camino del drama y el cine de aventuras, y la encantadora presencia de Carol Dempster, fotografiada por primor en marcos incomparables.
Pedro Otero Serrano
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La historia, aunque basada directamente en un libro de la época, nos recuerda a “Los Miserables” de Víctor Hugo. En este caso tras una muerte accidental, un ex-convicto condenado injustamente huye con su hija de un implacable perseguidor. Rehacen su vida al otro lado del mundo, en un ambiente paradisiaco que anticipa “Tabú” (1930).
Por lo visto el autor poco menos que la fue improvisando a medida que captaba las localizaciones, - en paralelo a las de “El Idolo Bailarín” (1920) -, en bonitos rincones de Fort Lauderdale (Florida) y Nassau (Bahamas). Pese a no tratarse de uno de sus mayores éxitos, perduró por una narración fluida, a medio camino del drama y el cine de aventuras, y la encantadora presencia de Carol Dempster, fotografiada por primor en marcos incomparables.
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