Obra poco conocida de su autor que viene a tratar sobre la falibilidad humana. Ciertos aspectos del desarrollo han llevado a considerarla como antecedente, o borrador, de “Fausto” (1926).
Conrad Veidt encarna al médico famoso que abandona a su prometida por una bailarina, que se empeña en realizar la operación para rehabilitar a un pintor ciego, y que pierde a su amante por culpa de este mientras su amada original se apaga, languidece.
Ensayo también sobre la fatalidad, con la ceguera a la que alude el título original, - la necedad humana -, como hilo conductor de una tragedia… en la que también destaca el personaje del pintor, con su oscuro pasado de raigambre byroniana; herramienta involuntaria de un destino aciago. Belleza especialmente severa en determinadas secuencias, como cuando la amante bailarina danza en su habitación al ritmo del oleaje, o cuando el doctor vaga enfebrecido por la rabia y el remordimiento por los desolados páramos.
Pedro Otero Serrano
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Obra poco conocida de su autor que viene a tratar sobre la falibilidad humana. Ciertos aspectos del desarrollo han llevado a considerarla como antecedente, o borrador, de “Fausto” (1926).
Conrad Veidt encarna al médico famoso que abandona a su prometida por una bailarina, que se empeña en realizar la operación para rehabilitar a un pintor ciego, y que pierde a su amante por culpa de este mientras su amada original se apaga, languidece.
Ensayo también sobre la fatalidad, con la ceguera a la que alude el título original, - la necedad humana -, como hilo conductor de una tragedia… en la que también destaca el personaje del pintor, con su oscuro pasado de raigambre byroniana; herramienta involuntaria de un destino aciago. Belleza especialmente severa en determinadas secuencias, como cuando la amante bailarina danza en su habitación al ritmo del oleaje, o cuando el doctor vaga enfebrecido por la rabia y el remordimiento por los desolados páramos.
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