Lon Chaney es nuevamente el antihéroe por excelencia en esta curiosa cinta sobre una sociedad secreta que decide aniquilar a unos de sus miembros, - “El Hombre Ha Vivido Demasiado” -. El rival de Chaney en un triángulo amoroso, - en el que la chica se llama nada menos que Lilith -, será escogido por el azar para efectuar el crimen, pero a la euforia original por cumplir con una cuestión de honor… irán imponiéndose los remordimientos, con el consiguiente incumplimiento del encargo… y sus consecuencias.
Lo que llama más la atención es la modernidad del film, con una narrativa concisa, en cuadros acotados, y una estética naturalista que nos anticipa la edad dorada del cine negro americano, que llegará con el sonoro y a partir de los años 30´s.
La trama sentimental resulta interesante por original, ya que Lilith escoge entre sus pretendientes prácticamente por azar… pero luego mantiene su afecto de manera incólume. En cuanto a emoción, las imágenes más bonitas llegan con el personaje de Chaney bajo la lluvia, en vigilia frente a la casa de ellos durante la noche de bodas. Un par de años más tarde, el director firmará su obra capital, también con Chaney: “El Jorobado De Notre Dame” (1923).
Pedro Otero Serrano
7
Lon Chaney es nuevamente el antihéroe por excelencia en esta curiosa cinta sobre una sociedad secreta que decide aniquilar a unos de sus miembros, - “El Hombre Ha Vivido Demasiado” -. El rival de Chaney en un triángulo amoroso, - en el que la chica se llama nada menos que Lilith -, será escogido por el azar para efectuar el crimen, pero a la euforia original por cumplir con una cuestión de honor… irán imponiéndose los remordimientos, con el consiguiente incumplimiento del encargo… y sus consecuencias.
Lo que llama más la atención es la modernidad del film, con una narrativa concisa, en cuadros acotados, y una estética naturalista que nos anticipa la edad dorada del cine negro americano, que llegará con el sonoro y a partir de los años 30´s.
La trama sentimental resulta interesante por original, ya que Lilith escoge entre sus pretendientes prácticamente por azar… pero luego mantiene su afecto de manera incólume. En cuanto a emoción, las imágenes más bonitas llegan con el personaje de Chaney bajo la lluvia, en vigilia frente a la casa de ellos durante la noche de bodas. Un par de años más tarde, el director firmará su obra capital, también con Chaney: “El Jorobado De Notre Dame” (1923).
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