Visión expresionista del novelón de Dostoievski, entre el drama psicológico y el pesadillesco horror de vanguardia, que muestra evidente contraste al enfrentar la interpretación realista de los personajes, - y muy especialmente la del protagonista -, a la atmosfera fantasmagórica que les rodea… y que aporta al relato de un tono de espantosa irrealidad.
Y es que la historia del estudiante pobre pero sensible, que decide manifestar sus teorías filosóficas a través de un horrible asesinato, - concebido como justicia poética -, y los caóticos remordimientos que le acechan con posterioridad, le iba perfectamente a la óptica de las sombras y la realidad desencajada.
Fiel adaptación del libro, en general, pero con el matiz de que el protagonista aquí no es un nihilista soberbio que niega haber cometido una mala acción, sino que, por influencia de la chica, Sonia, - la prostituta de bello corazón -, accede al cristianismo salvando su alma in extremis, un poco a la manera del “Don Juan” de Zorrilla.
Pedro Otero Serrano
9
RASKOLNIKOV - aka Crimen y Castigo- (Robert Wiene, 3-11-1923) - * * * * *
Visión expresionista del novelón de Dostoievski, entre el drama psicológico y el pesadillesco horror de vanguardia, que muestra evidente contraste al enfrentar la interpretación realista de los personajes, - y muy especialmente la del protagonista -, a la atmosfera fantasmagórica que les rodea… y que aporta al relato de un tono de espantosa irrealidad.
Y es que la historia del estudiante pobre pero sensible, que decide manifestar sus teorías filosóficas a través de un horrible asesinato, - concebido como justicia poética -, y los caóticos remordimientos que le acechan con posterioridad, le iba perfectamente a la óptica de las sombras y la realidad desencajada.
Fiel adaptación del libro, en general, pero con el matiz de que el protagonista aquí no es un nihilista soberbio que niega haber cometido una mala acción, sino que, por influencia de la chica, Sonia, - la prostituta de bello corazón -, accede al cristianismo salvando su alma in extremis, un poco a la manera del “Don Juan” de Zorrilla.
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