Recuperación del ladrón de guante blanco más famoso del folletín francés, personaje de Maurice Leblanc que ya había tenido su translación el cine en tiempos del cine mudo, y una exitosa trilogía norteamericana en los años 30´s.
Ahora, por fin en color, reaparece con una intriga luminosa y amena en la que el maestro de disfraz es localizado como tal por una baronesa alemana, y reclutado a su servicio por el mismísimo emperador. Pierde algo de fuelle hacia su parte final, pero en general se ve con agrado, con sus elementos retro-scifi, su comedido romance, y el ingenio inacabable del personaje.
Obra, por otra parte, algo insólita en la trayectoria de su autor; uno de los maestros del llamado cine social. Esta, vendría a formar una especie de díptico con “Alibabá y Los Cuarenta Ladrones” (1954), ya que tienen en común el ser las únicas en color… amén del tono de comedia y su vocación escapista. Tampoco nos parece casual la suntuosa ambientación centroeuropea, tan de moda en aquellos días tras el gran éxito de “Sissí” (1955).
Pedro Otero Serrano
7
Recuperación del ladrón de guante blanco más famoso del folletín francés, personaje de Maurice Leblanc que ya había tenido su translación el cine en tiempos del cine mudo, y una exitosa trilogía norteamericana en los años 30´s.
Ahora, por fin en color, reaparece con una intriga luminosa y amena en la que el maestro de disfraz es localizado como tal por una baronesa alemana, y reclutado a su servicio por el mismísimo emperador. Pierde algo de fuelle hacia su parte final, pero en general se ve con agrado, con sus elementos retro-scifi, su comedido romance, y el ingenio inacabable del personaje.
Obra, por otra parte, algo insólita en la trayectoria de su autor; uno de los maestros del llamado cine social. Esta, vendría a formar una especie de díptico con “Alibabá y Los Cuarenta Ladrones” (1954), ya que tienen en común el ser las únicas en color… amén del tono de comedia y su vocación escapista. Tampoco nos parece casual la suntuosa ambientación centroeuropea, tan de moda en aquellos días tras el gran éxito de “Sissí” (1955).
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