Último film mudo de su autor, ungido por un desaforado romanticismo por cuenta del enfrentamiento de una pareja enamorada, - un cazador alpino (John Barrymore) y la hija de párroco (Camilla Horn) -, al enfrentarse a una especie de “Heidi” oscura y maléfica (Mona Rico), y todo en el marco de la neutral Suiza ocupada por Napoleón. Para la historia se adaptó la exitosa novela “El Rey De Bernina”, de J.C. Heer
Curiosamente, más que el amor se nos destaca el odio como fuerza irreductible, irracional y destructora, capaz de arrasar con todo. También la desesperación de los mediocres al no alcanzar lo que desean, al no ser correspondidos… y por supuesto la necedad violenta del populacho; la turba subhumana de aliento democrático.
Produce cierta desazón el tomar consciencia de la tragedia que supuso, pese a su novedad y apertura a nuevas formas, la llegada del cine sonoro. Y es que después de tres décadas de estudio, mejora y evolución, la narrativa silente, - y muy especialmente la de los grandes creadores -, había llegado a un momento que sin duda supone una cima en la historia del arte occidental. Lo apreciamos aquí: encuadres matemáticos que se conjugan con fotogramas sublimes, manejo ágil y emotivo de aquellas grandes cámaras, secuencias desgarradoras capaces de transmitir aludes de emoción… como la de esa pareja de enamorados condenada injustamente por los hombres, pero redimida por Dios, sepultada bajo las montañas; juntos bajo la nieve.
Pedro Otero Serrano
9
AMOR ETERNO (Ernst Lubitsch, 11-05-1929) - * * * * *
Último film mudo de su autor, ungido por un desaforado romanticismo por cuenta del enfrentamiento de una pareja enamorada, - un cazador alpino (John Barrymore) y la hija de párroco (Camilla Horn) -, al enfrentarse a una especie de “Heidi” oscura y maléfica (Mona Rico), y todo en el marco de la neutral Suiza ocupada por Napoleón. Para la historia se adaptó la exitosa novela “El Rey De Bernina”, de J.C. Heer
Curiosamente, más que el amor se nos destaca el odio como fuerza irreductible, irracional y destructora, capaz de arrasar con todo. También la desesperación de los mediocres al no alcanzar lo que desean, al no ser correspondidos… y por supuesto la necedad violenta del populacho; la turba subhumana de aliento democrático.
Produce cierta desazón el tomar consciencia de la tragedia que supuso, pese a su novedad y apertura a nuevas formas, la llegada del cine sonoro. Y es que después de tres décadas de estudio, mejora y evolución, la narrativa silente, - y muy especialmente la de los grandes creadores -, había llegado a un momento que sin duda supone una cima en la historia del arte occidental. Lo apreciamos aquí: encuadres matemáticos que se conjugan con fotogramas sublimes, manejo ágil y emotivo de aquellas grandes cámaras, secuencias desgarradoras capaces de transmitir aludes de emoción… como la de esa pareja de enamorados condenada injustamente por los hombres, pero redimida por Dios, sepultada bajo las montañas; juntos bajo la nieve.
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