Harry Langdom fue un entrañable caricato del género luego llamado Slapstick, nutrido por una legión de actores insufribles empeñados en lograr la risa del personal a base de vacuos gags, más o menos elaborados, que tenían otro objetivo que ese… el de hace reír.
De Langdom se puede decir que no resultaba tan insufrible como la mayoría, - véanse Keaton o Chaplin -, ya que aportaba a sus papeles un inefable punto de triste inocencia, lo que supo aprovechar Capra, - en esta su primera colaboración -, para convertir en amena la historia de un soldado que va a buscar una chica, a la que solo conoce por carta, cruzando continentes, desafiando peligros, y haciendo, como siempre, de bondadoso tontorrón.
Pedro Otero Serrano
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EL HOMBRE CAÑON (Frank Capra, 19-09-1026) - * *
Harry Langdom fue un entrañable caricato del género luego llamado Slapstick, nutrido por una legión de actores insufribles empeñados en lograr la risa del personal a base de vacuos gags, más o menos elaborados, que tenían otro objetivo que ese… el de hace reír.
De Langdom se puede decir que no resultaba tan insufrible como la mayoría, - véanse Keaton o Chaplin -, ya que aportaba a sus papeles un inefable punto de triste inocencia, lo que supo aprovechar Capra, - en esta su primera colaboración -, para convertir en amena la historia de un soldado que va a buscar una chica, a la que solo conoce por carta, cruzando continentes, desafiando peligros, y haciendo, como siempre, de bondadoso tontorrón.
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