Auténtica Delicatessen se encontrará todo aquel que se acerque a descubrir esta pequeña joya de nuestro cine.
Todo en ella respira arte, arte en su estado más puro...
Su increíble fotografía en blanco y negro, retratando la belleza, de forma perfecta.
Su dirección, por parte de Fernando Trueba, tan artesanal, con ese sabor a cine clásico, que la hace tan especial.
Unos actores y actrices irrepetibles, que dejan constancia de su veteranía (Cardinale, Rocheford, Lampreave…)
Pero sin duda, la verdadera protagonista de esta obra. La que se come la pantalla en casi todos los planos, es la actriz Aída Folch, que destila belleza en cada uno de los encuadres en los que el director la retrata, como si fuera los ojos del artista.
Belleza con mayúsculas, natural, clásica, perfecta para esta historia y perfecta para actualizar el concepto del desnudo, como concepto de artístico.
“La bella mentirosa” (Jacques Rivette 1991) a mi modo de ver se centraba más en la relación entre la modelo y el artista, pero esta película, la veo directamente enfocada a transmitir al espectador el proceso creativo del artista para crear su obra y creo que lo consigue con creces, dándole a la obra cinematográfica que nos ocupa, mayor trascendencia, al convertirse en vehículo para conseguir trasladar al espectador, los conceptos básicos en los que se basa la creación del ARTE en sí mismo, sea cual sea su disciplina, ya sea cine, fotografía, pintura, música, teatro, comic, etc
Una joya que como todo buen vino, con los años, no hará, sino ir acrecentando el valor artístico con el que ya nos deslumbró en su estreno…
alexhardx
9
Auténtica Delicatessen se encontrará todo aquel que se acerque a descubrir esta pequeña joya de nuestro cine.
Todo en ella respira arte, arte en su estado más puro...
Su increíble fotografía en blanco y negro, retratando la belleza, de forma perfecta.
Su dirección, por parte de Fernando Trueba, tan artesanal, con ese sabor a cine clásico, que la hace tan especial.
Unos actores y actrices irrepetibles, que dejan constancia de su veteranía (Cardinale, Rocheford, Lampreave…)
Pero sin duda, la verdadera protagonista de esta obra. La que se come la pantalla en casi todos los planos, es la actriz Aída Folch, que destila belleza en cada uno de los encuadres en los que el director la retrata, como si fuera los ojos del artista.
Belleza con mayúsculas, natural, clásica, perfecta para esta historia y perfecta para actualizar el concepto del desnudo, como concepto de artístico.
“La bella mentirosa” (Jacques Rivette 1991) a mi modo de ver se centraba más en la relación entre la modelo y el artista, pero esta película, la veo directamente enfocada a transmitir al espectador el proceso creativo del artista para crear su obra y creo que lo consigue con creces, dándole a la obra cinematográfica que nos ocupa, mayor trascendencia, al convertirse en vehículo para conseguir trasladar al espectador, los conceptos básicos en los que se basa la creación del ARTE en sí mismo, sea cual sea su disciplina, ya sea cine, fotografía, pintura, música, teatro, comic, etc
Una joya que como todo buen vino, con los años, no hará, sino ir acrecentando el valor artístico con el que ya nos deslumbró en su estreno…
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