Una vez más nos sorprende la enorme capacidad de los guionistas alemanes para tomar un momento escabroso de su historia nacional y adaptarla al cine. El competente director Uli Edel (sí, el mismo que dirigiera “El Hundimiento”) nos presenta, con ecuanimidad y honestidad intelectual, el origen y acciones de la agrupación armada alemana RAF, llamada por los medios de comunicación como “la banda Baader-Meinhof”; al mismo tiempo que nos muestra un fresco histórico de la convulsa sociedad alemana de los 70s, unos años tormentosos de represión política, rebelión juvenil y terrorismo internacional.
Uno no puede dejar de sentir cierta simpatía por estos jóvenes, con una actitud mitad terroristas, mitad rockeros, que combinaban fuertes convicciones ideológicas, una ética política dudosa, un culto a la violencia, y un desprecio por la vida (la propia y la ajena); que desafiaron al estado alemán y realizaron acciones violentas contra los grandes empresarios alemanes y hasta contra bases militares norteamericanas en suelo alemán; pero, a los que hay que reconocerles su idealismo y su lealtad a sus ideales.
¿Qué pasó al final con los cuatro dirigentes de la RAF encarcelados? ¿Cometieron suicidio o fueron asesinados por el estado alemán? Cada espectador deberá sacar sus propias conclusiones.
Miguel Arkangel
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Una vez más nos sorprende la enorme capacidad de los guionistas alemanes para tomar un momento escabroso de su historia nacional y adaptarla al cine. El competente director Uli Edel (sí, el mismo que dirigiera “El Hundimiento”) nos presenta, con ecuanimidad y honestidad intelectual, el origen y acciones de la agrupación armada alemana RAF, llamada por los medios de comunicación como “la banda Baader-Meinhof”; al mismo tiempo que nos muestra un fresco histórico de la convulsa sociedad alemana de los 70s, unos años tormentosos de represión política, rebelión juvenil y terrorismo internacional.
Uno no puede dejar de sentir cierta simpatía por estos jóvenes, con una actitud mitad terroristas, mitad rockeros, que combinaban fuertes convicciones ideológicas, una ética política dudosa, un culto a la violencia, y un desprecio por la vida (la propia y la ajena); que desafiaron al estado alemán y realizaron acciones violentas contra los grandes empresarios alemanes y hasta contra bases militares norteamericanas en suelo alemán; pero, a los que hay que reconocerles su idealismo y su lealtad a sus ideales.
¿Qué pasó al final con los cuatro dirigentes de la RAF encarcelados? ¿Cometieron suicidio o fueron asesinados por el estado alemán? Cada espectador deberá sacar sus propias conclusiones.
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