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No es que sea mala, pero sí da la sensación de estar viendo algo que ya has visto mil veces. Esta cinta de juicios militares y dilemas morales sigue un camino bastante previsible desde el minuto uno, y aunque está bien hecha, nunca llega a sorprender de verdad. La historia del coronel que acaba en el banquillo tras una operación en Yemen que se complica funciona, pero suena demasiado familiar, como si fuera un refrito de otras pelis del género. Sabes hacia dónde va casi todo el rato y eso le quita algo de tensión.
Las interpretaciones, eso sí, cumplen de sobra. Tommy Lee Jones es probablemente lo mejor de la película, con ese papel de abogado cansado pero con sentido del deber que ya ha hecho otras veces, pero que siempre le sale bien. Samuel L. Jackson también está sólido, aunque su personaje cae en ciertos tópicos del militar incomprendido. Donde sí chirría un poco es en algunos secundarios: ver a Ben Kingsley casi de figurante sorprende, porque es un actorazo y aquí apenas tiene material. Da la impresión de que está desaprovechado.
Al final se deja ver sin problema, entretiene y tiene momentos interesantes, pero es de esas que ves una vez y listo. No es mala, pero tampoco memorable. Un thriller judicial correcto, algo rutinario y muy “de manual”, que cumple sin más.
No es la típica peli bélica ni de juicios al uso, aunque por fuera lo parezca. Lo que más me atrapó fueron las dos interpretaciones principales, bastante inquietantes, porque te obligan a meterte de lleno en ese terreno gris donde ya no sabes quién tiene razón ni qué es lo correcto.
La historia va mostrando poco a poco cómo cambia la forma de ver todo del personaje de Tommy Lee Jones, que empieza defendiendo una postura casi automática y acaba entendiendo una realidad mucho más incómoda sobre lo que significa mandar gente a la guerra desde un despacho.
El juicio en sí es bastante clásico, nada revolucionario, pero lo que se esconde detrás sí que remueve. Es de esas pelis que no buscan entretener solamente, sino dejarte pensando sobre la moral militar y cómo la sociedad vive completamente aislada de lo que ocurre realmente en un conflicto.
Puede resultar incómoda y hasta fría por momentos, pero precisamente por eso funciona.
Críticas: 3
Longlegs
6
No es una mala peli ni mucho menos, pero te deja con esa sensación de “joer, aquí había algo muy grande si hubieran tomado otras decisiones”. Se nota que en algún punto alguien metió mano pensando en el público de pruebas y eso le quita parte de la gracia. La historia funciona mejor cuando te deja en la duda, cuando no tienes claro del todo qué pasó realmente, y en ese sentido se agradece que intente jugar con esa ambigüedad moral. Es un drama judicial militar bastante potente, con Tommy Lee Jones y Samuel L. Jackson sosteniendo casi todo con interpretaciones muy sólidas, sobre todo Jackson, que está contenido pero con una tensión interna brutal.
El problema es que en vez de confiar del todo en el espectador, la peli acaba explicando demasiado y cerrando cosas que quizá deberían haberse quedado abiertas. Cuando deja espacio a la incertidumbre y a los matices, es muy interesante y hasta incómoda; cuando intenta dar respuestas claras, pierde fuerza. Aun así, las actuaciones, los diálogos y el conflicto moral la hacen muy disfrutable. No llega a ser redonda, pero se queda bastante cerca.
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