Luego del éxito que Tom Hooper alcanzó con “El discurso del Rey”, se animó a encarar un proyecto fílmico mucho más ambicioso. Nada más y nada menos que llevar al cine el famoso musical “Los Miserables” escrito por Alain Boublil con la música original de Claude Michael Schonberg, y que había sido un éxito en los teatros de todo el mundo desde 1980.
Para su film, Hooper cuenta con un elenco de primera, destacando Hugh Jackman como Jean Valjean, quien sorprende con el registro de su voz y su capacidad como tenor. Pero la mayor sorpresa del film sin duda es la brillante actuación de Anne Hathaway, conmovedora en su papel de Fantine, la dulce obrera a la que el destino lleva a los infiernos de la pobreza y la degradación. Russell Crowe, por el contrario, me parece uno de los más flojos, básicamente porque está muy lejos de ser un buen barítono. Helena Bonhan y Sacha Baron Cohen, te dejan sin palabras, como los malvados esposos Thenardiers.
Como el guión está basado en un musical fantástico que a su vez está basado en una de las joyas inmortales de la Literatura Universal, en ese aspecto no podía haber fallos.
Sin embargo creo, siendo sinceros, que Hooper desperdició la oportunidad de rodar el mejor film musical de la historia. No me mal interpreten, el film tiene escenas increíbles, momentos que te ponen los vellos de punta, escenas majestuosas y muy conmovedoras, pero también hay momentos pesados, tomas en primer plano largas y tediosas, relaciones que no cuajan para nada, por ejemplo la pareja de Marius y Cossette es poco creíble y la escena del jardín cae en el ridículo.
Pero una versión de Los Miserables siempre es un aliento para el espíritu. Quien no siente el deseo de enarbolar una bandera roja y luchar junto a Marius y Enjolras en las barricadas en contra de la injusticia, el hambre y las miserias de este mudo o no sentirse conmovido ante los firmes principios y espiritu de sacrificio de Valjean o la muerte de Gavroche? Y en ese aspecto, la esencia de la obra, Hooper logra una película estupenda, que no dejó indiferente a nadie y al salir del cine todos sentimos que hemos visto un film conmovedor, profundo y fiel retrato del espíritu humano.
Miguel Arkangel
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Luego del éxito que Tom Hooper alcanzó con “El discurso del Rey”, se animó a encarar un proyecto fílmico mucho más ambicioso. Nada más y nada menos que llevar al cine el famoso musical “Los Miserables” escrito por Alain Boublil con la música original de Claude Michael Schonberg, y que había sido un éxito en los teatros de todo el mundo desde 1980.
Para su film, Hooper cuenta con un elenco de primera, destacando Hugh Jackman como Jean Valjean, quien sorprende con el registro de su voz y su capacidad como tenor. Pero la mayor sorpresa del film sin duda es la brillante actuación de Anne Hathaway, conmovedora en su papel de Fantine, la dulce obrera a la que el destino lleva a los infiernos de la pobreza y la degradación. Russell Crowe, por el contrario, me parece uno de los más flojos, básicamente porque está muy lejos de ser un buen barítono. Helena Bonhan y Sacha Baron Cohen, te dejan sin palabras, como los malvados esposos Thenardiers.
Como el guión está basado en un musical fantástico que a su vez está basado en una de las joyas inmortales de la Literatura Universal, en ese aspecto no podía haber fallos.
Sin embargo creo, siendo sinceros, que Hooper desperdició la oportunidad de rodar el mejor film musical de la historia. No me mal interpreten, el film tiene escenas increíbles, momentos que te ponen los vellos de punta, escenas majestuosas y muy conmovedoras, pero también hay momentos pesados, tomas en primer plano largas y tediosas, relaciones que no cuajan para nada, por ejemplo la pareja de Marius y Cossette es poco creíble y la escena del jardín cae en el ridículo.
Pero una versión de Los Miserables siempre es un aliento para el espíritu. Quien no siente el deseo de enarbolar una bandera roja y luchar junto a Marius y Enjolras en las barricadas en contra de la injusticia, el hambre y las miserias de este mudo o no sentirse conmovido ante los firmes principios y espiritu de sacrificio de Valjean o la muerte de Gavroche? Y en ese aspecto, la esencia de la obra, Hooper logra una película estupenda, que no dejó indiferente a nadie y al salir del cine todos sentimos que hemos visto un film conmovedor, profundo y fiel retrato del espíritu humano.
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