Rodrigo Borgia, Papa Alelandro VI, y sus hijos César. Lucrecia, Iofre y Juan, Los Borgia, no han dejado ni dejarán de levantar polémica a lo largo de los siglos.
Los escritores actuales se dividen en dos bandos al parecer irreconciliables, un sector mayoritario señala a la famosa familia española como unos maquiavélicos criminales de cuidado; otros, minoritarios por cierto, han creado un movimiento revisionista que pretende ver solo las virtudes de ese clan, que por cierto sí tuvieron, y minimizar los vicios y crímenes por ellos cometidos.
Esta película dirigida por Antonio Hernández al parecer pretende colocarse en un punto medio. Aunque la trama es confusa, el guión es uno de los puntos débiles del film, nos muestra más o menos la despiadada carrera de Rodrigo y su hijo César, dos tipos que carecían de cualquier escrúpulo para alcanzar sus fines políticos. Por el contrario, Lucrecia, es retratada como una tierna chica, aniñada y manipulada por sus dos terribles padre y hermano, muy alejada de la imagen de mujer lujuriosa y despiadada de la que nos hablan algunos historiadores.
El film es una obra menor, las actuaciones no pasan de la media, la trama no profundiza en nada y el desarrollo de los personajes es pobre. Pero debo destacar que el film tiene algunos aspectos muy interesantes, por ejemplo el vestuario es estupendo y estuvo a cargo de Luciano Capocci, la música arropa muy bien las escenas y a pesar de los escasos medios se logró una producción decente, dentro de su modestia por supuesto, y sobre todo creíble.
Paz Vega en el rol de Caterina Sforza es la actriz que más destaca por su carisma, a pesar de su corta intervención. Por el contrario Lluis Homar, como el Papa o Sergio Peris, como César, no dan para nada la talla para interpretar a tan complejos e intensos personajes.
Un film interesante, modesto pero se deja ver, que se suma a la filmografía sobre la famosa familia, donde sigue destacando la estupenda y polémica miniserie The Borgia, producida por la BBC.
Miguel Arkangel
6
Rodrigo Borgia, Papa Alelandro VI, y sus hijos César. Lucrecia, Iofre y Juan, Los Borgia, no han dejado ni dejarán de levantar polémica a lo largo de los siglos.
Los escritores actuales se dividen en dos bandos al parecer irreconciliables, un sector mayoritario señala a la famosa familia española como unos maquiavélicos criminales de cuidado; otros, minoritarios por cierto, han creado un movimiento revisionista que pretende ver solo las virtudes de ese clan, que por cierto sí tuvieron, y minimizar los vicios y crímenes por ellos cometidos.
Esta película dirigida por Antonio Hernández al parecer pretende colocarse en un punto medio. Aunque la trama es confusa, el guión es uno de los puntos débiles del film, nos muestra más o menos la despiadada carrera de Rodrigo y su hijo César, dos tipos que carecían de cualquier escrúpulo para alcanzar sus fines políticos. Por el contrario, Lucrecia, es retratada como una tierna chica, aniñada y manipulada por sus dos terribles padre y hermano, muy alejada de la imagen de mujer lujuriosa y despiadada de la que nos hablan algunos historiadores.
El film es una obra menor, las actuaciones no pasan de la media, la trama no profundiza en nada y el desarrollo de los personajes es pobre. Pero debo destacar que el film tiene algunos aspectos muy interesantes, por ejemplo el vestuario es estupendo y estuvo a cargo de Luciano Capocci, la música arropa muy bien las escenas y a pesar de los escasos medios se logró una producción decente, dentro de su modestia por supuesto, y sobre todo creíble.
Paz Vega en el rol de Caterina Sforza es la actriz que más destaca por su carisma, a pesar de su corta intervención. Por el contrario Lluis Homar, como el Papa o Sergio Peris, como César, no dan para nada la talla para interpretar a tan complejos e intensos personajes.
Un film interesante, modesto pero se deja ver, que se suma a la filmografía sobre la famosa familia, donde sigue destacando la estupenda y polémica miniserie The Borgia, producida por la BBC.
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