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Primera de las películas cómicas de Jacques Tati protagonizada por él mismo como su personaje “monsieur Hulot“. Digamos que es algo superior a su película anterior -la primera que he visto de este director- “Día de Fiesta“, pero no le llega ni a la suela a su secuela, la genial “Mi Tío“.
Aquí tenemos a un grupo de personas que han coincido de vacaciones en un pequeño pueblo de la costa francesa, todos en el mismo hotel, incluído nuestro protagonista, un hombre raro, patoso y bastante desastroso en cualquier cosa que hace, por puro despiste.
Seguro que a más de uno le recuerda a otro personaje muy posterior en el tiempo, como es el propio “Mr. Bean“. Incluso hay alguna que otra idea tomada de esta película para la serie de este personaje.
Digamos que la película está formada por numerosos pequeños sketches que van sucediendo en esas vacaciones, donde Hulot, y otros veraneantes, algunos de ellos bastante carismáticos, lidian con cosas cotidianas y no tan cotidianas. Es una película simpática, y tiene sus momentos divertidos, pero con demasiados altibajos entre unos y otros, no dejando una buena sensación.
Además, al principio de la película se cuenta que el mismo Tati montó una y otra vez la película, metiendo y sacando escenas, hasta dar con esta versión final, que no es tan completa como debiera, y es que hay momentos que se nota que falta “algo“, escenas inacabadas que te dejan con ganas de más.
La propia relación de Hulot con la “chica guapa“ de la película, que parece que va avanzando, llega un momento en que se olvida y queda en nada. Una película que no está nada mal, pero que deja una extraña sensación de inconclusa.
Críticas: 2
Pedro Otero Serrano
5
LAS VACACIONES DE M. HULOT (Jacques Tati, 25-2-1953) - * *
Es tal el cúmulo de coincidencias que no nos extrañaría que hubiera incidido sobre la berlanguiana “Novio a la Vista” (1954). Ambas Vienen a consistir en una crítica amable de la sociedad de principios del siglo XX, cuentan con el humor como recurso principal, optan por ambientarse en las playas del norte, y nos presentan caracteres variados que retratan la burguesía de la época. Ahora bien, la española habla sobre la épica de la infancia, la pérdida de la inocencia, y el amor verdadero en disolución… mientras la francesa consiste en las tontorronas hazañas de un señor gracioso que interactúa tontamente con los otros personajes. No hay color.
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