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Clásico de la comedia cuya protagonista es una ramera con encanto de la cual se enamora un policía que queda desempleado que para amartelarla suplanta su identidad en un lord inglés que para conseguir caudal para dárselo a la señorita, trabaja de madrugada para pagarle los servicios que no son sino conversaciones.
La historia está bien condensada, fluye adecuadamente, los protagonistas con encantadores y el final ciertamente sorprendente ha sido de agrado.
Buena película, divertida a ratos, y a otros tierna. Sobre todo se sostiene gracias al trabajo de sus dos actores principales y a una historia que, aunque con algunos altibajos e irregularidades, mantiene el interés.
Críticas: 3
TANO
6
Es, sin lugar a dudas, la película que menos me ha gustado hasta ahora del gran Billy Wilder, y es que, por más que he intentado verla con mentalidad “de otra época“, me parece muy sórdido tratar un tema tan serio como el de la prostitución de una manera tan frívola, tomándoselo a cachondeo.
Tenemos a un incorruptible y bastante inocente policía que llega a un barrio francés donde se practica abiertamente la prostitución a pleno día, y en un intento por acabar con estas prácticas, acaba despedido del cuerpo, y enamorado de una de las chicas, la cual quiere mantenerlo a él con su “trabajo“, mientras él quiere sacarla de este... sin que ella se de cuenta.
Con unas correctas interpretaciones de Jack Lemon y Shirley Maclaine, y una historia algo loca y absurda, que da lugar a escenas que me han parecido ligeramente divertidas, pero en ningún momento graciosas.
Yo lo siento, pero no puedo mirar una trama así de una manera neutral, esta vez no me has llegado, Wilder.
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