Original y divertido Western del gran maestro de la serie B, por mucho que algunos hayan querido ver, - los hay retorcidos -, una flagrante reivindicación del empoderamiento de la mujer en el salvaje oeste. Viene a formar una especie de trilogía de western feminista con “Mujer Apache” (1955) y “La Mujer de Oklahoma” (1956) a las que probablemente aventaja en espíritu de aventura y sano regocijo. Por ejemplo, cuando la dueña del salón y mafiosa de turno, para librarse de la sheriff que le complica la vida, contrata para cargarsela... a las mismas chicas cuchi-cuchi que bailan en el local. ¡ Inenarrable !. Ahí las tenéis a las pobres disfrazadas de vaquero y asaltando por los caminos. Rodada en una semana, puesta de largo de la starlette Beverly Garland, sin duda puede presumir de ser una de las mejores películas malas de su autor.
Pedro Otero Serrano
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Original y divertido Western del gran maestro de la serie B, por mucho que algunos hayan querido ver, - los hay retorcidos -, una flagrante reivindicación del empoderamiento de la mujer en el salvaje oeste. Viene a formar una especie de trilogía de western feminista con “Mujer Apache” (1955) y “La Mujer de Oklahoma” (1956) a las que probablemente aventaja en espíritu de aventura y sano regocijo. Por ejemplo, cuando la dueña del salón y mafiosa de turno, para librarse de la sheriff que le complica la vida, contrata para cargarsela... a las mismas chicas cuchi-cuchi que bailan en el local. ¡ Inenarrable !. Ahí las tenéis a las pobres disfrazadas de vaquero y asaltando por los caminos. Rodada en una semana, puesta de largo de la starlette Beverly Garland, sin duda puede presumir de ser una de las mejores películas malas de su autor.
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