Enredosa comedia de enredo que toma “Romeo y Julieta” como punto de partida, - la enemistad entre tontescos y capitetos -, para montar un entramado de gags cómicos que discurren a lo largo de dos generaciones, con dos actores metidos a cupletistas, - Mercedes Vecino y Antonio Murillo -, que además representan cuatro papeles cada uno.
De barroquismo tontorrón podríamos tildar la cosa, sobre todo si se añaden las actuaciones de la giganta Mary Santpere y de un Paco Martinez Soria que hace como de joven, - en conociendo sus éxitos venerables de medio siglo después -, … pero que ya peina canas… lo cual nos lleva a sospechar que debió ser artista revelación en tiempos de “La Celestina” (1499). ¡Qué viejo fue siempre este señor!.
Por último anotar la influencia del cine norteamericano, y yo diría que muy especialmente del musical, y de algunos tics cómicos de Groucho Marx, - entonces en su apogeo -, que parecen asomar en las interpretaciones del actor principal.
Pedro Otero Serrano
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Enredosa comedia de enredo que toma “Romeo y Julieta” como punto de partida, - la enemistad entre tontescos y capitetos -, para montar un entramado de gags cómicos que discurren a lo largo de dos generaciones, con dos actores metidos a cupletistas, - Mercedes Vecino y Antonio Murillo -, que además representan cuatro papeles cada uno.
De barroquismo tontorrón podríamos tildar la cosa, sobre todo si se añaden las actuaciones de la giganta Mary Santpere y de un Paco Martinez Soria que hace como de joven, - en conociendo sus éxitos venerables de medio siglo después -, … pero que ya peina canas… lo cual nos lleva a sospechar que debió ser artista revelación en tiempos de “La Celestina” (1499). ¡Qué viejo fue siempre este señor!.
Por último anotar la influencia del cine norteamericano, y yo diría que muy especialmente del musical, y de algunos tics cómicos de Groucho Marx, - entonces en su apogeo -, que parecen asomar en las interpretaciones del actor principal.
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