EL ULTIMO MOHICANO (Clarence Brown & Maurice Tourneur, 21-11-1920) - * * * *
Adaptación de la novela de aventuras de Fenimore Cooper, que acentúa los elementos melodramáticos y cimenta cierta rama de lo que será el western fílmico; lo que algunos llamamos “estilo Montañas Rocosas”, más marcado por las altas cimas y angostos desfiladeros… que por los áridos desiertos plagados de colonos.
Contó con dos directores, por lesión de Tourneur que hubo de retirarse a mitad de rodaje. A día de la fecha, sigue siendo considerada la mejor versión de la historia, con sugerente exposición de la vida en la frontera, y atractiva caracterización de los personajes, en especial el de la valiente Cora Munro… enamorada del noble indio, Uncas, que acabará dando título al relato.
La atmósfera en general es más oscura y extraña que la de las típicas cintas aventureras, y es que, si acaso nos topamos en el fragor de la contienda, con un indio que se acerca reptando con un inmenso cuchillo entre los dientes… y este, mira a la cámara con fiereza… esto debió aterrar a los espectadores de 1920… que imaginamos desviarían los ojos de la pantalla, horrorizados… pero… no es extraño… porque ese monstruo bien pudiera ser Boris Karloff… que acechaba en una de sus primeras colaboraciones.
Pedro Otero Serrano
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EL ULTIMO MOHICANO (Clarence Brown & Maurice Tourneur, 21-11-1920) - * * * *
Adaptación de la novela de aventuras de Fenimore Cooper, que acentúa los elementos melodramáticos y cimenta cierta rama de lo que será el western fílmico; lo que algunos llamamos “estilo Montañas Rocosas”, más marcado por las altas cimas y angostos desfiladeros… que por los áridos desiertos plagados de colonos.
Contó con dos directores, por lesión de Tourneur que hubo de retirarse a mitad de rodaje. A día de la fecha, sigue siendo considerada la mejor versión de la historia, con sugerente exposición de la vida en la frontera, y atractiva caracterización de los personajes, en especial el de la valiente Cora Munro… enamorada del noble indio, Uncas, que acabará dando título al relato.
La atmósfera en general es más oscura y extraña que la de las típicas cintas aventureras, y es que, si acaso nos topamos en el fragor de la contienda, con un indio que se acerca reptando con un inmenso cuchillo entre los dientes… y este, mira a la cámara con fiereza… esto debió aterrar a los espectadores de 1920… que imaginamos desviarían los ojos de la pantalla, horrorizados… pero… no es extraño… porque ese monstruo bien pudiera ser Boris Karloff… que acechaba en una de sus primeras colaboraciones.
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