Hace ya unos cuantos años (unos 15, calculo) vi una de las versiones clásicas de la historia de los 47 Ronin, pero en aquel entonces no reseñaba este tipo de películas y se me ha quedado en el olvido, por lo que me dispuse a verla de nuevo, pues tenía ganas de revisar esta historia clásica japonesa basada en hechos reales.
Lo he intentado con esta versión de 1962, y en cierto momento de la película tuve bastante claro que no es la versión que vi hace años, y es que la recordaba muy distinta, y en blanco y negro, ya que esta es en color, así que claramente, la que disfruté en su día fue la de 1941, que volveré a ver más adelante.
En este caso, nos encontramos con la conocida historia, bien interpretada, con esa genial forma de mostrar el Japón feudal, donde cosas como el honor y el respeto eran lo más importante, y es que todo el drama de esta cinta viene por algo tan tonto como el “bienquedar“, que a día de hoy, en la cultura occidental, no es tan importante.
Se nota que tiene un buen presupuesto, con caras conocidas del cine nipón de la época, y muchos detalles tanto en la ambientación como en las actuaciones de los bien elegidos actores.
En esta ocasión, la trama se centra más en toda la intriga que se va montando a escondidas para la venganza de los samuráis contra el clan culpable del asesino de su señor, un entramado de conspiración que se va gestando muy lentamente (quizás demasiado), y es que reconozco que la película se me hizo larga, y fui incapaz de verla de una sentada, teniendo que hacer una larga pausa por medio.
Si tengo que compararla con la otra versión que vi, de la cual a estas alturas no recuerdo totalmente, me quedo con la versión del 41. Me pareció, pese a su también larguísima duración, más directa y conseguida que esta otra versión, algo más amena.
Aún así, es puro cine épico clásico digno de verse para cualquier amante de la cultura japonesa. Es una de sus historias más conocidas y merece su reconocimiento.
TANO
7
Hace ya unos cuantos años (unos 15, calculo) vi una de las versiones clásicas de la historia de los 47 Ronin, pero en aquel entonces no reseñaba este tipo de películas y se me ha quedado en el olvido, por lo que me dispuse a verla de nuevo, pues tenía ganas de revisar esta historia clásica japonesa basada en hechos reales.
Lo he intentado con esta versión de 1962, y en cierto momento de la película tuve bastante claro que no es la versión que vi hace años, y es que la recordaba muy distinta, y en blanco y negro, ya que esta es en color, así que claramente, la que disfruté en su día fue la de 1941, que volveré a ver más adelante.
En este caso, nos encontramos con la conocida historia, bien interpretada, con esa genial forma de mostrar el Japón feudal, donde cosas como el honor y el respeto eran lo más importante, y es que todo el drama de esta cinta viene por algo tan tonto como el “bienquedar“, que a día de hoy, en la cultura occidental, no es tan importante.
Se nota que tiene un buen presupuesto, con caras conocidas del cine nipón de la época, y muchos detalles tanto en la ambientación como en las actuaciones de los bien elegidos actores.
En esta ocasión, la trama se centra más en toda la intriga que se va montando a escondidas para la venganza de los samuráis contra el clan culpable del asesino de su señor, un entramado de conspiración que se va gestando muy lentamente (quizás demasiado), y es que reconozco que la película se me hizo larga, y fui incapaz de verla de una sentada, teniendo que hacer una larga pausa por medio.
Si tengo que compararla con la otra versión que vi, de la cual a estas alturas no recuerdo totalmente, me quedo con la versión del 41. Me pareció, pese a su también larguísima duración, más directa y conseguida que esta otra versión, algo más amena.
Aún así, es puro cine épico clásico digno de verse para cualquier amante de la cultura japonesa. Es una de sus historias más conocidas y merece su reconocimiento.
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